Programa Padrino Empresario cuenta con 70 empresas auspiciantes, 25 de las cuales ingresaron en postpandemia

Han pasado dos años desde que la crisis sanitaria del coronavirus impactó la economía nacional y, por ende, a las empresas que por muchos años han apoyado el programa Padrino Empresario del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). En marzo de 2020, cuando se declaró la pandemia en el país, varias empresas se retiraron del programa, con excepción de cinco que continuaron ofreciendo las becas a sus beneficiarios. Sin embargo, desde octubre de 2020 se han ido reintegrando paulatinamente al programa, y desde abril de 2021 mensualmente se han sumado de 3 a 5 empresas. En la actualidad, el programa Padrino Empresario cuenta con el respaldo de más de 70 empresas auspiciantes, 25 de las cuales han ingresado en postpandemia, mostrando el firme compromiso y la confianza que tiene depositado el sector privado en este programa que reduce la deserción escolar. La directora del programa Padrino Empresario, Adelina Hernández, hizo un llamado a los empresarios a que se sumen a ese espacio que genera beneficios para todos. “No hay suficientes empresas que estén afiliadas al programa, cuando la demanda en el 2022 es de aproximadamente 360 adolescentes que están en la base de datos, en espera que más empresas se sumen al cumplimiento de la Responsabilidad Social Empresarial y le ofrezcan la oportunidad de potencializar sus habilidades en la pasantía laboral” Manifestó hernandez Padrino Empresario es un programa diseñado para potencializar las habilidades en el marco educativo y laboral a través de pasantías laborales de cuatro (4) a seis (6) horas diarias, de lunes a viernes, en los turnos matutino o vespertino, dependiendo de la jornada escolar a la que asisten los estudiantes. Los estudiantes, en el transcurso de su pasantía, desarrollan habilidades como seguridad, responsabilidades, organización, trabajo en equipo y socialización. Además, la pasantía los ayuda a mejorar la proyección personal y el rendimiento académico, promueve el emprendimiento y el crecimiento personal. También ayuda a los estudiantes a formar cualidades para competir en el mercado laboral. Lo interesante es que los egresados se convierten en entes multiplicadores en las empresas donde llegan y con sus propios familiares y amigos.La beca que el adolescente recibe es 100% deducible del Impuesto Sobre la Renta y brinda la oportunidad de crear un semillero de futuros colaboradores.
La abuela de 73 años que desarrolla su emprendimiento entre matas de cacao

Las manos curtidas de Cecilia Santos dan muestra que es una mujer de faena. Nunca fue a la escuela, pero desde que tiene uso de razón aplica la lección que un día su padre le enseñó: la tierra te dará todo lo que necesita. Se internó desde pequeña en las fincas de cacao donde encontró su lugar. Nació en el corregimiento de Almirante en Bocas del Toro. Doña Cecilia no concibe su vida sin estar entre sus matas de cacao y arreando las 40 gallinas que compró con mucho sacrificio del dinero que recibe de las transferencias monetarias condicionadas.Por eso cada vez que puede se guinda una jaba al hombro y con machete en mano se interna en su pequeña parcela para “darle cariño” a las más de 400 matas de cacao que sembró y donde camina como si ninguno de esos años le pesara. Esta señora cosecha el cacao de manera tradicional, utilizando los conocimientos adquiridos de sus ancestros. Luego de recolectar la fruta, Cecilia aplica un proceso que tarda 20 días para que las semillas tengan la consistencia adecuada para su venta.La libra la comercializa a 60 centavos a una procesadora local que exporta el producto a diferentes países de Latinoamérica y Europa. Esta abuela se describe así misma como inquieta, visionaria, pero sobre todo emprendedora. Asegura que su producción de subsistencia es una oportunidad para mejorar su calidad de vida y la de su familia. Mientras tenga fuerza seguirá escabulléndose entre el cacao y las aves de corral, un negocio que la ha convertido en una abuela emprendedora a sus 73 años.
La mujer que está produciendo alimentos en tiempo de pandemia

El día de Aurelina Ortiz, inicia con una taza de café a las 5:00 a.m. y se termina cuando se oculta el sol. Siempre lleva consigo un azadón, rastrillo, machete y una que otra herramienta agrícola cuando recorre su parcela que lleva por nombre “Una Luz en el Camino”, ubicada en la comunidad de Quije, en las montañas de Coclé. Hace un año Aurelina transformó su parcela en una “Escuela Campo”, donde 17 mujeres asisten tres veces al mes para aprender todo lo relativo a la diversificación de cultivos para luego replicar en su terreno las técnicas que aprenden. En estas parcelas Aurelina de 49 años ha cosechado en plena pandemia: arroz, maíz, zapallo frijol, abichuelas, camote, tomate, ají y matas de plátano. También ha instalado tinas de tilapias. Pero lo más importante es que ha logrado aumentar sus rendimientos al introducir semillas certificadas y técnicas innovadoras que han permitido tener buenas cosechas en espacios pequeños.Este emprendimiento le permite llevar comida a su hogar y vender el excedente en su propia comunidad. Este proyecto está ubicado en el corregimiento de Las Huacas en el distrito de Natá. En esta escuela Aurelina quiere graduarse con honores porque está consciente que esa certificación le permitirá llevar alimentos a la mesa de su casa y la de sus compañeras. “Aquí todas tenemos la oportunidad de progresar y construir un mejor futuro para nuestra familias con el acompañamiento institucional. Somos mujeres del campo que trabajamos por un mejor futuro y con este proyecto estamos generando ingresos para nuestros hogares” destacó Aurelina. En estas parcelas las mujeres están aprendiendo a confeccionar y utilizar máquinas artesanales como el “rayador”, una herramienta que se confecciona con tablas y clavos que cuadriculan el terreno donde el arroz será sembrado. Mientras que, en las tinas de tilapias aprenden a conocer todo sobre el potencial que tiene los proyectos acuícolas. Para Peralta la historia de Aurelina revela el empoderamiento y la autonomía de la mujer en la economía rural y su papel protagónico como proveedoras de alimentos para su familia.Pero, sobre todo, les está enseñando a las mujeres que se puede migrar del asistencialismo a esa movilidad social que le hace bien al país. La Organización Internacional del Trabajo calcula que las mujeres de zonas rurales suponen una cuarta parte de la población mundial. Asimismo, las mujeres también representan el 41% de la fuerza de trabajo agrícola de todo el mundo, un porcentaje que aumenta hasta el 49% en los países de bajos ingresos. Durante la pandemia las mujeres han asumido grandes retos. En la provincia de Coclé Aurelina y las mujeres rurales que dirige han decidido que es hora de emprender, por eso se esmeran en preparar la tierra día a día porque saben que “Una Luz en el Camino” es una tierra que aún tiene mucho que ofrecer.
David y Génesis, los jóvenes que lograron su primer empleo sin experiencia en tiempo de pandemia

Los colonenses David Antonio González y Génesis Barría tienen una historia en común. Ambos obtuvieron su primer empleo luego de completar una pasantía laboral en el programa Padrino Empresario del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). Lo interesante de este relato es que los jóvenes firmaron su primer contrato sin experiencia laboral en tiempo de pandemia, en un momento donde el empleo en el país se contrajo abruptamente, luego que el programa le brindara la oportunidad de demostrar su potencial a través de una práctica remunerada. David, de 18 años, fue contratado en febrero de 2022, luego de realizar una pasantía de cinco meses que le permitió adquirir experiencia y desarrollar ese ADN que caracteriza al buen colaborador. En Talleres Industriales, ubicado en el centro de Colón, aprendió a realizar mantenimientos a carros sedanes, pick-up, camiones, grúas y generadores de electricidad. También aprendió a trabajar en equipo, a seguir instrucciones, a alcanzar metas y modular su forma de hablar. Además, adquirió las cualidades que se requieren en todo trabajo, como la responsabilidad, la puntualidad, la honestidad y el compromiso. Con la pasantía recibió una beca, que le permitió graduarse en el Instituto Profesional y Técnico de Colón (IPTC) con un promedio final de 4.4. Con la experiencia que adquirió decidió estudiar Mecánica Industrial en la universidad. Actualmente, cursa el primer año en la carrera. David recuerda que a las 6:00 a.m. del 2 de febrero lo llamaron de Talleres Industriales para indicarle que había una vacante disponible, era claro que la pasantía que había realizado no pasó desapercibida. El gerente de Recursos Humanos de Talleres Industriales, Manuel De León, explicó que a David lo contrataron por su sentido de responsabilidad que demostró durante la pasantía y su interés de querer aprender cada día, cualidades que debe tener cada trabajador. Mientras que Génesis Barría, de 19 años, fue contratada en marzo de 2021, luego de estar un año en el programa. Tras demostrar sus cualidades obtuvo una vacante en la empresa LIOR, ubicada en la Zona Libre de Colón. Al igual que a David, la pasantía le permitió culminar su bachiller en Contabilidad en el colegio José Guardia Vega. A pesar de estudiar y trabajar, se graduó con un promedio de 4.8. Génesis inició realizando inventarios, luego se encargó de generar los pagos de servicios de la empresa. di cha experiencia Potenció su desarrolo y aprendió a diseñar su futuro. Quiere ser docente universitaria y hacer una carrera prestigiosa en contabilidad. Durante el tiempo de la pasantía, los estudiantes reciben supervisión académica mediante monitoreo de boletines, comprobantes de pago de matrícula y visitas a colegios. Participan de jornadas de capacitación que son dirigidas tanto a adolescentes como a tutores en temas de su propia realidad. De acuerdo con la directora de Padrino Empresario del MIDES, en la actualidad se cuenta con el patrocinio de 55 empresas auspiciantes, 17 de las cuales han ingresado en post pandemia. En ese sentido, hizo un llamado a los empresarios a que se sumen a ese espacio que genera beneficios para todos. La historia de David y Génesis demuestra que los jóvenes tienen mucho que aportar al desarrollo laboral. Ambos a su corta edad están asumiendo retos, responsabilidades y deberes, cualidades que están forjando su futuro profesional. Relatos similares a estos se replican a diario dentro de Padrino Empresario, un programa que conecta a los jóvenes con el mercado laboral.