Banco Nacional de Panamá lanza nuevos productos para emprendedores

Como parte de su estrategia sostenible de negocio de aportar valor social y económico al país, Banco Nacional de Panamá lanza al mercado dos nuevos productos financieros orientados a los emprendedores que integren una Sociedad de Emprendimiento. Se trata de una cuenta de ahorros que puede abrirse con un monto mínimo de B/.150.00, y una cuenta corriente con B/.250.00. “Con estos nuevos productos de depósitos, buscamos que más panameños formalicen sus negocios, fomentando una competitividad responsable en nuestra economía” Señaló Javier Carrizo Esquivel, Gerente General de Banco Nacional de Panamá. A través de estos nuevos productos, Banconal contribuye con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el número 8 que promueve un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible y el número 9 enfocado en la innovación en la industria, alineando su gestión del negocio a los criterios ASG (Ambiente, Social y Gobernanza). En la actualidad, Banconal ofrece otros productos de depósitos que se ajustan a las necesidades de los emprendedores, como la cuenta Crece Panamá y Trámite Simplificado, las cuales pueden ser abiertas con saldo cero. Estas alternativas han sido desarrolladas para apoyar a los panameños que están iniciando sus proyectos. “De esta forma, el Banco sigue trabajando por dejar un legado que construya un Panamá económicamente competitivo, socialmente equitativo y ambientalmente sostenible” destacó Carrizo Esquivel. ¿Qué son las Sociedades de Emprendimiento? Es un tipo de persona jurídica creada mediante la Ley 186 del año 2020, con el propósito de facilitar a la micro y pequeña empresa, su formalización mediante un sistema simplificado de registro. El trámite de inscripción se realiza en AMPYME (Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa) a través de una ventanilla única. Las Sociedades de Emprendimiento cuentan con una serie de beneficios como la exoneración por dos años del pago de la tasa única e impuesto sobre la renta, hasta 50% de descuento en aranceles de importación y la posibilidad de recibir donaciones deducibles de impuesto hasta B/.10,000.00, entre otros.
Mujeres de El Chorrillo aprenden a bordar y a generar ingresos

Yadasiaris Arosemena ha encontrado en Internet unos modelos que le parecen apropiados para las tres sabanillas que está tejiendo a mano. Son diseños de flores, rosas y otros de figuras de animales que espera bordar, para luego entregarlos a sus clientes. Son buenas noticias para esta joven de 24 años, que recién aprendió a tejer en un curso que le dictó el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). El taller se gestionó a través de Redes de Familia, programa que pertenece a la Dirección de Inversión para el Desarrollo del Capital Social del MIDES.Lo interesante es que Yadasiaris trabaja desde su casa, mientras cuida a su hijo de 2 años y a su padre, quien por su edad requiere de atenciones especiales. Al final, espera recibir de cada sabanilla unos 25 balboas, un dinero que le ayudará a sufragar los gastos de su hogar. “Quiero agradecer al MIDES por habernos traído este curso a nuestra comunidad, ya que nos va a servir muchísimo. Queremos seguir aprendiendo y, si es posible, tomar otros cursos para perfeccionarnos y así poder empoderarnos de esta actividad tan hermosa como lo es la costura” Precisó la joven emprendedora residente en el corregimiento de El Chorrillo, provincia de Panamá. A tres cuadras de Yadasiaris reside Gricelma Álvarez, de 55 años, quien también se encuentra bordando sabanillas y toallas para unas amistades que le han hecho varios pedidos. Reconoce que al iniciar el taller que le facilitó el MIDES, no tenía conocimiento sobre los pormenores de la costura. De acuerdo con la Dirección de Inversión para el Desarrollo del Capital Social, un total de 13 mujeres residentes en El Chorrillo participaron del curso de “Bordado Español”, que se dictó entre el 28 de julio y el 1 de septiembre del presente año. A cada participante se le entregó un kit de material de trabajo, que consistió en implementos como: hilos, agujas, telas y otras herramientas. “Le enseñamos a pescar en lugar de regalarle el pescado. Ahora son productivas y de esto se trata el programa”, enfatizó la promotora social e instructora del curso, Yahaira Rengifo, quien resaltó que las beneficiarias demostraron ser mujeres ávidas de aprender, por lo que resultó fácil enseñarles.“Aunque la mayoría no sabían tejer, la disposición que mostraron fue suficiente para que culminaran con éxito el módulo”, agregó. En la técnica del “Bordado Español”, las participantes aprendieron a confeccionar figuras geométricas sobre las telas, guardando en todo momento las proporciones y la simetría, un proceso que demanda una técnica depurada, porque las figuras en las prendas deben tener un balance. En el taller también aprendieron a bordar el punto de cruz, una técnica de bordado que consiste en dar puntadas en un tejido que va quedando en forma de aspas consecutivas, mediante las cuales se va creando una imagen o motivo. Esto, combinado con los cambios de color, permite generar una variedad infinita de representaciones sobre el tejido.
Nely María Vargas, la artesana que convierte el junco en hermosos sombreros

Si todo empieza con un recuerdo de la infancia, el primero que tiene Nely María Vargas es el de un sombrero de junco. La mejor escena del día en su infancia era cuando su madre se balanceaba en una mecedora a tejer. Ella se acurrucaba a sus pies para observar con detalle todo el proceso. Le fascinaba cómo su madre convertía la paja de una planta silvestre (junco) en finas trenzas. Luego, con la ayuda de una horma (molde de madera), les daba forma a esas trenzas hasta elaborar un hermoso sombrero de color amarillo. Aquella habilidad que tenía su madre le hechizaba. Así que inició practicando con las fibras que su tutora dejaba caer al suelo. Desde pequeña demostró que tenía ese don, la habilidad y la destreza en las manos para confeccionar sombreros. A los 5 años de edad, cuando debía de estar jugando con muñecas o a la pelota, ya había tejido su primer sombrero, el cual vendió por la suma de 5 balboas. Doña Nely, de 62 años y beneficiaria del programa Ángel Guardián del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), tiene su taller en un rinconcito de su casa, ubicado en el corregimiento de La Tiza, un pueblo de artesanos de la provincia de Los Santos, donde sus residentes, en su mayoría personas mayores, viven una vida modesta en sus casas hechas de quinchas. Hace nueve años, un tumor en la columna le redujo la movilidad a Nely en sus piernas. Para movilizarse debe utilizar una silla de ruedas. Fue desahuciada, pero sobrevivió al cáncer tras superar varias sesiones de quimioterapia. También superó un aneurisma, una isquemia y una trombosis. A pesar de su discapacidad, se niega a quedarse quieta en su silla de ruedas. Nely es tenaz, perseverante, decidida y una apasionada por la cultura. Ella no teje simples fibras de junco… teje cultura, herencia y tradición. Su hija, quien lleva con orgullo su mismo nombre, describe a su madre como una mujer aguerrida y luchadora, que ama cada minuto de la vida y que tiene una conexión especial con los sombreros. La orgullosa artesana santeña reconoció que confeccionar sombreros es su vida. Al paso aclaró que no lo hace por dinero, sino por puro amor. Aseguró que laborar una pieza es laborioso y consume mucho tiempo de trabajo. Puede tomar hasta siete meses, dependiendo de cuántas vueltas tenga el sombrero. “De que vale tejer rápido, si luego queda feo el sombrero, es mucho mejor tejerlo despacio, sin apuros. En este trabajo la paciencia lo es todo” Comentó la artesana La historia que guarda el sombrero de junco: El folclorista Olmedo Guillén explicó que el sombrero de junco era utilizado en las faenas de campo. “Era un sombrero de trabajo, que ayudaba a repeler el sol y el calor en los días donde los hombres se ganaban la vida en el ‘monte’, donde pasaban largas horas” destacó Guillén. Para el folclorista, esta hermosa artesanía es un símbolo de la cultura panameña y constituye uno de los accesorios folklóricos más antiguos en la historia de la República. Los beneficiarios del programa Ángel Guardián son personas que, por su discapacidad, no ingresaron al mercado laboral y requieren del apoyo del Estado para tener una vida con oportunidades, igual que todos. La ministra del MIDES, María Inés Castillo, indicó que la historia de Nely representa el rostro del programa Ángel Guardián, que está conformado por panameños luchadores y perseverantes, que cada día, a pesar de sus discapacidades, aportan al crecimiento, social, económico y cultural de este país.
Microserfin mejora su calificación social

La agencia calificadora especializada en Microfinanzas, MicroRate mejoró la calificación social de Microserfin, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA de 3.5 a 4 estrellas con perspectiva Estable. Esta acción ratifica el excelente nivel de desempeño social y el sólido cumplimiento con su misión institucional de Potenciar el desarrollo productivo de los emprendedores en vulnerabilidad para mejorar su calidad de vida y la de sus familias.
Cristobalina, una mujer que le saca provecho a la Escuela Campo

Cristobalina Barría disfruta estar en la huerta hurgando la tierra con la coa o el azadón. Con mucha seguridad y tono fuerte, asegura que uno de sus oficios favoritos es preparar el suelo para que el arroz y el maíz germinen. También disfruta alimentar a las gallinas. Desde hace un año gestiona una Escuela Campo a través de Redes de Familia, programa que impulsa el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) para que las mujeres rurales produzcan su propio alimento.