HISTORIAS

Te contamos las historias más motivadoras que puedas conocer, son ejemplos de vida que nos recuerdan que no podemos perder la fe en la humanidad.

Fabio González: artesano guarareño, que entre tinajeros promueve una vejez saludable

Desde el distrito de Guararé provincia de Los Santos, Fabio González, un artesano del programa B/.120 a los 65 del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) hace lo que más le gusta: elaborar y restaurar artesanías que en cada pedazo cuentan la historia de nuestro país. El día de este artesano inicia antes que salga el sol. Siempre mantiene una rutina muy sencilla: mantenerse activo con cualquier tarea, por muy sencilla que esta sea. Cree que el sedentarismo, es algo que trastoca la salud, por eso siempre está activo. La transferencia que recibe trimestralmente significa mucho para él, es la jubilación que nunca tuvo, pero que siempre mereció. Con la transferencia compra sus alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad. También tiene acceso a los servicios de salud, como parte de la corresponsabilidad que le exige el programa. Este santeño también es un restaurador. Recorre pueblos en busca de tinajas en desuso, no importa el estado en que las encuentra, él le dedica el tiempo que sea necesario hasta regresarle el brillo que una vez lució. Luego le diseña un hermoso mueble donde estas vajillas de barro recobran su esplendor. Fabio explica que las tinajas son parte de la historia de Panamá. Fueron unas de las primeras alfarerías que se utilizaban en las casas de quincha, que poblaron las regiones del interior del país. Fabio es un artesano empírico, autodidacta, que aprendió mirando un poco de aquí y de allá. Con el tiempo fue perfeccionado el pulso de su mano experimentada que recrea en la madera figuras diversas. Lo interesante en su arte es que cada pieza es única. Don Fabio elabora en sus artesanías figuras simétricas (que conservan la misma distancia y posición). También es un reciclador. Gran parte de sus piezas provienen de retazos de madera. Don Fabio diseña casitas de madera, pasa platos, cuadros de ajedrez, cajones y otras piezas. Es un experto en diseñar fascias y tragaluz, piezas que se instalaban en marcos de las casas, pero que hoy poco se utilizan. Y por eso se esmera en diseñarlas. “Las casas eran construidas con fascias y se colocaban tragaluces en los marcos para que las viviendas siempre estuvieran alumbradas, incluso en las noches claras las casas se mantenían con algo de luz”, explica González. El programa de 120 a los 65 promueve una vejez saludable En la provincia de los Santos, el MIDES brinda protección a 7,869 personas que, al igual que Fabio, trabajaron toda su vida, pero no pudieron cotizar para una jubilación o pensión. Karina De Gracia, directora del MIDES en Los Santos, se mostró orgullosa del trabajo que realiza Fabio González porque representa el rostro del hombre santeño, laborioso, servicial y orgulloso de sus raíces interioranas. Adelantó que están trabajando en un proyecto para brindar capacitaciones a los beneficiarios de los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas (PTMC) con el fin de enseñarles un nuevo oficio.

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“Mi vocación por el cine se dio muy natural, gracias a mi familia”: Amargit Giselle Pinzón Montenegro.

Raúl E. Rubio GuardiaEscritor y periodistaEspecial para lobuenosedice.com Una beca para estudiar cine en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), de San Antonio de los Baños, en Cuba, fue la oportunidad de oro para que Amargit Giselle Pinzón Montenegro descubriera todo lo fascinante que encierra el séptimo arte, y en especial contar historias extraordinarias que dejen un mensaje positivo a la sociedad. Su carrera profesional la ha llevado a entrevistar a grandes directores, sonidistas, actores y actrices del cine, permitiéndole tener un espectro más amplio del mundo, conocer otras culturas, además de compartir con mucha gente sus ideas y pensamientos sobre diferentes temas. En esta entrevista, Pinzón Montenegro nos da a conocer su punto de vista sobre el tema de llevar a cabo una producción audiovisual, los momentos memorables que ha tenido en esta industria, así como los diferentes proyectos en los que ha trabajado con grandes amigos y colegas. 1- ¿A qué edad descubriste tu vocación por el cine? Para serte honesta, Raúl, no pudiera decirte que una edad exacta. Creo que esto se dio muy natural gracias a mi familia, y te explico por qué. Mis padres son de esa clase obrera trabajadora que nacieron en los cuarenta/cincuenta y vivieron todo ese ADN de los grandes cambios sociales, económicos, culturales, artísticos, etc., de los años venideros. A pesar que ambos no tuvieron, digamos, una educación formal, pasando por todos los estándares sociales, ambos están muy bien educados. Yo recuerdo, que en mi casa no faltaban los domingos de desayuno hecho por mi papá (un rico emparedado, jugo o café) y después era escuchar el disco —en aquel entonces, acetato— de la Orquesta Filarmónica de la Unión Soviética (hoy Rusia), con la música del ballet de El Cascanueces, o de la obra Giselle (y he allí el porqué de mi segundo mi nombre). Mozart, Beethoven y otros grandes compositores ponían el tono especial de esos domingos en familia. Mi padre se tomaba muy en serio esas reuniones domingueras. Tanto mi madre como mi padre se apoyaban aún más en los quehaceres domésticos. Mi padre es un buen lector. Consume muchos libros. En casa no faltaban. Incluso ya en su vejez disfruta de un buen libro.En lo que respecta al cine, mi padre es algo exigente. No le agrada el terror absurdo, el drama regalado, ni mucho menos una película histórica que “nos diga tonterías” o absurdos. Para él una buena película debe tener una buena estructura, que lo haga pensar y, sobre todo, compartir una buena charla después de verla. Esto aún lo practicamos en casa. En cuanto a mi madre, siempre ha sido una mujer inquieta, muy fuerte, luchadora y amante al séptimo arte. Tal es el caso que, por ejemplo, el primer nombre de mi hermana es Liza (por Liza Minnelli) y el segundo es Romina (por la primera hija de Tyrone Power). Yo crecí viendo a John Wayne, Clint Eastwood, Gregory Peck, Audie Murphy, Lana Turner, Esther Williams, Tony Curtis, Joan Crawford, Marilyn Monroe, David Niven, Anthony Quinn, Jack Lemon, James Stewart y Grace Kelly, entre muchas otras grandes estrellas del llamado cine de oro. Una que otra película de Bela Lugosi, Boris Karloff o del gran Vincent Price a veces animaba una buena conversación, más en aquella época donde la TV pasaba estas películas. También se veía y se hablaba de Cantinflas, Agustín Lara, Pedro Infante, María Félix, Tintan, Jorge Negrete, Tongolele, Luis Aguilar, Tony Aguilar y Marga López, entre otras grandes estrellas del cine de oro mexicano.A mi madre le encanta el cine, lo disfruta mucho. A diferencia de mi padre, ella prefiere no ver tanto drama. Le gustan los musicales, las “películas alegres” que nos hacen reír, pero también reflexionar. Igual que a mi padre, le desagradan las películas con finales regalados. No le gusta el terror. Ella disfruta también de los thrillers y las películas de acción.Aún recuerdo las ocasiones en que mi madre me pasaba a recoger a la escuela por la avenida Perú, para luego caminar junto a mi tía por la avenida Central, que en ese tiempo aún conservaba la magia de contar con alrededor de cuatro cines. Las doble tandas existían, y aquí me recreaba junto a ellas con las películas de los “chinos voladores”, como mi tía las llamaba de forma jocosa. En cada tanda, se disfrutaba de la magia del séptimo arte. Recuerdo que, para una Semana Santa, en el cine Variedades (ese que quedaba a un costado de la iglesia en Santa Ana), entramos a ver una película sobre el tema y una de las cosas que jamás olvidaré fue ver en pantalla grande la mano de Jesús cuando estaba siendo clavado en la cruz. Eso me impactó mucho. ¡Me pasé más tiempo cubriéndome el rostro que viendo la película! Esas son cosas que uno jamás olvida. En mi casa siempre estuvieron presentes la imagen y el sonido, por así decirlo. De alguna forma, disfrutaba de esos espacios y momentos con mis padres, con mi hermana. Viéndolo desde cierta perspectiva, fueron esos momentos tan especiales los que me hicieron o, mejor dicho, inspiraron para dedicarme a la imagen en movimiento, para contar una historia, donde la gente que las vea pueda reunirse, compartir un buen momento y, con ello, un grato recuerdo. Es lo que te puedo decir. 2- ¿Siempre soñaste con ser cineasta? No. La verdad, nunca soñé con ser cineasta. Como te comenté anteriormente, se me dio de forma muy natural. Tampoco tengo un director, digamos favorito, ni tampoco un actor, o escritor, o editor, o una persona a seguir, como quizás otras personas te respondan.Eso de “yo quiero ser igual a x director” no va conmigo. Para mí el arte es tan inmenso como el universo, hay múltiples opciones y probabilidades, para poder desarrollarse, sea contando una historia para el cine, para una plataforma, o hacer contenido para una red social. 3- ¿Cómo fue que te interesaste para meterte de lleno en esta profesión? Esta es una pregunta interesante.

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Libro: Cine panameño: una marca mundial sin fecha de vencimiento

En este libro se dan a conocer diversas entrevistas con grandes productores, directores y personalidades relacionadas con el cine panameño que han demostrado, a lo largo de los años, con sus producciones y su trabajo, el compromiso de seguir dando a conocer a nuestro país como una capital del séptimo arte, actividad que deja sin palabras a más de un incrédulo en cada producción que se filma y es presentada en salas de cine o festivales locales y en el exterior.De igual forma en las producciones cinematográficas se pueden apreciar diferentes aspectos de la idiosincrasia panameña en temas deportivos, políticos, sociales, culturales, étnicos, entre otros, los que llaman la atención de propios y extraños, y cuyos autores utilizan un lenguaje coloquial para la transmisión del mensaje que se desea dejar al público asiduo y seguidor de este arte.Entre los entrevistados para este libro destacan los cineastas: Luis Pacheco, Pituka Ortega, Abner Benaim, Arturo Montenegro, Ricardo Aguilar Navarro, entre otros, quienes concedieron un tiempo de sus agendas de trabajo para compartir sus experiencias en el séptimo arte.

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14 historias de éxito de personas increibles

Este libro contiene catorce entrevistas realizadas a personalidades de diferentes ámbitos del quehacer nacional: músicos, periodistas, escritores, narradores de deportes, cineastas, entre otros, los cuales nos concedieron valiosos minutos de su tiempo para conocer más sobre su talento y cómo con ello contribuyen a lograr una sociedad cada día más justa y mejor. Las entrevistas realizadas se dieron entre julio del año 2022 y noviembre del 2023, y fueron publicadas en el sitio web www.lobuenosedice.com, medio digital renombrado que da a conocer todas aquellas cosas positivas que se suscitan a diario en la República de Panamá. Entre los entrevistados que forman parte de esta obra están: Eric Espino, narrador y comentarista de béisbol, Luis Eduardo Quirós y Cibeles De Freitas, comunicadores sociales, Genaro Villalaz García, poeta y escritor, y Roberto Delgado, músico.

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De no saber leer y escribir a graduarse de la premedia, un relato que nos enseña que nunca es tarde para aprender

Es un martes de julio en el Centro Educativo Básico General de Playa Chiquita en La Chorrera, y aunque el calor agobia reina un ambiente de camaradería en el salón 2B donde cinco estudiantes entre 33 y 62 años aprenden matemáticas, español y geografía. Están animados, felices, porque en diciembre recibirán su diploma de premedia. Hace 4 años atrás, Pedro Bedoya de 62 años, Ruth B. Díaz de 53, Carlos Jiménez de 34, Marylin Miranda de 33 y Evila de Salinas de 33 años no sabían leer ni escribir. Por diferentes motivos no terminaron la primaria, pero la vida da revancha y en esas segundas oportunidades que otorga el destino, ingresaron al programa de Alfabetización del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). En siete semanas y media la maestra voluntaria Tatiana Guevara de León los alfabetizó. El grupo quedó tan fascinado con lo que aprendieron que decidieron seguir estudiando. Con la ayuda de su maestra ingresaron al programa de Teleeducación para jóvenes y adultos del MEDUCA donde iniciaron desde cero. Ingresaron a primer grado y juntos terminaron la primaria. Luego cursaron el séptimo y octavo grado. La meta es seguir estudiando hasta conseguir el bachillerato y algunos de ellos darán el salto a las grandes ligas: la universidad. Tres veces a la semana en un horario de una a tres de la tarde la profesora Luz Castillo los recibe para enseñarles diferentes asignaturas. La evolución de este grupo es notoria. Leen y escriben perfectamente apegados a las reglas gramaticales, dictan charlas sobre temas varios y resuelven operaciones matemáticas. Castillo asegura que sus estudiantes son unidos. “Aquí todos van al mismo ritmo, si uno no sabe él otro le ayuda. Trabajan sobre una premisa: comenzamos juntos y terminamos juntos. Su tenacidad y valor es un faro de esperanza que envía un mensaje alto y claro: nunca es tarde para aprender”, afirma Castillo. Sus historias es solo una de las muchas que han sido moldeadas por el programa “Muévete por Panamá” que utiliza el método “Yo, Sí Puedo”, que desde su creación en el 2007 ha logrado alfabetizar a 82,494 ciudadanos en todo el país. ¿Por qué no se educaron? Evila, Marylin y Carlos nacieron en la Comarca Ngäbe-Buglé. Carlos es oriundo de la comunidad de Cerro Mosquito en el corregimiento de Chichica Cabecera, donde el índice de pobreza multidimensional es del 94.0%, de acuerdo con el IPM-C, elaborado por la Secretaría Técnica del Gabinete Social del Mides. Carlos solo cursó el tercer grado. Ante la ausencia de su padre, que viajaba periódicamente a Costa Rica a trabajar, asumió el rol del hombre de la casa. Mientras cumplía ese sagrado mandato ancestral del trabajo en la huerta, se escapaba sin querer de la magia que vive un niño en el salón de clase, de la fascinación de leer un libro y de las aventuras imaginarias que se siente cuando se lee un cuento. Su historia, pese a estar llena de desafíos e injusticias, apunta a tener una final feliz. Carlos quiere ser abogado. Con su profesión quiere ayudar a su comunidad, por eso se aplica y pone atención a cada detalle que le dicta su profesora. Carlos es uno de lo más aplicados del salón, cuándo la profesora Luz lanza una pregunta es el primero en contestar. Marylin nació en la comunidad de Alto Estrella, un poblado rodeado de montañas. Trabajó desde pequeña en el campo. Las necesidades que había en su hogar eran apremiantes. Recuerda con nostalgia que debido a los trabajos que le tocaba realizar no tuvo tiempo para sentarse en una banca a colorear y a jugar con masillas como los niños de su edad. Su analfabetismo la marginó por años. Cuando emigró de la Comarca Ngäbe-Buglé a la capital, se encontró con una sociedad interconectada que le exigía por lo menos leer para realizar acciones sencillas como abordar un bus. Y si alguien le enviaba un mensaje a su celular, debía pedir ayuda para que le interpretara el texto que había recibido. Con 33 años, su meta es ir a la universidad y ser una inspiración para sus hijas y su familia, que son testigos fieles de lo mucho que ha logrado. Evila llegó hasta segundo grado. Lo poco que aprendió lo olvidó con los años. Relata que sus padres por falta de dinero no pudieron enviarla a la escuela. Debió trabajar desde pequeña para ayudar en los gastos de la casa. Ingresó al programa de alfabetización motivada por su hija Melani Carpintero. Cuando Melani llegaba a casa cargada de tareas no podía ayudarle. No entendía nada de lo que estaba escrito en los cuadernos de su hija. Fueron años difíciles hasta que ingresó al programa de alfabetización. Desde que Evila fue alfabetizada, todo cambió en casa. Reconoce que ahora es una mujer segura que mira el futuro con optimismo. También quiere ir a la universidad. Su paso por el programa le permitió ayudar a su hija con las tareas. Melani ha subido sus calificaciones. Actualmente, su hija cursa el sexto grado con un promedio final de 4.7. Una calificación que motiva a Evila a seguir estudiando junto a sus compañeros. Ruth y Pedro también tienen mucho que contar. Al igual que sus compañeros, tuvieron una niñez acelerada. Debieron hacer el trabajo de un adulto (trabajar) cuando todavía eran unos niños. Y esa inversión de roles les pasó factura. La alfabetización en cifras De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el mundo viven 765 millones de adultos que no saben leer ni escribir. El Censo de Población y Vivienda de 2023 reveló que el 3.7% de su población es iletrada, es decir, 123,674 personas, de acuerdo a un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), de la Contraloría General de la República. Estas cifras revelan que Panamá es un territorio libre de analfabetismo. De acuerdo a la UNESCO un territorio es libre de analfabetismo cuando reportan una tasa inferior al 5%. A pesar de

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