Profesionales panameñas forman parte de las «100 Mujeres más poderosas 2022» de Centroamérica, de revista «Forbes»

La revista Forbes dio a conocer su lista de las “100 Mujeres más poderosas 2022” de Centroamérica, en la que un total de 25 panameñas fueron protagonistas debido a su trayectoria profesional e impacto positivo en la sociedad en diversos sectores productivos. De estas, siete representan en el listado el campo de la ciencia y cuatro, el de la ingeniería. La portada de la revista fue engalanada por la emprendedora Min Chen, CEO de Wisy, plataforma de inteligencia artificial que en sus fases iniciales mereció el Premio Nacional a la Innovación Empresarial 2020, de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) y la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá. Wisy, recientemente, fue seleccionada como el emprendimiento del año en la competencia Innovation Path dentro de la convención Cloud Wars Expo, realizado en el Centro de Convenciones Moscone, en San Francisco, California, EU. “Forbes se une al esfuerzo de visibilizar la posibilidad, el desarrollo, el éxito y los reconocimientos para mujeres centroamericanas que se han desenvuelto en las áreas STEM, acrónimo de los términos en inglés Science, Technology, Engineering and Mathematics”, cita la nota de portada de esta edición dedicada a exaltar el camino de laureadas ingenieras, científicas, emprendedoras, así como escritoras, deportistas, juristas, artistas, etc., de México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Panamá. La ingeniera Yessica Sáez, quien es investigadora y docente de la Universidad Tecnología de Panamá (UTP), es una de las damas destacadas tras convertirse en la primera panameña en pertenecer al Comité Mundial de Women in Communications Engineering. Además, esta ex becaria de la Senacyt recibió en el premio Joven Profesional de Latinoamérica por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE). Alexandra Guzmán Bloise, científica y oceanógrafa, también forma parte del listado por su trabajo a favor del medioambiente, el salvamento de los ecosistemas y la conservación de los mares, ya que se desempeña como técnica en investigación en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Otra mujer reconocida por la revista es Ilya Espino de Marotta, al ser líder de la ampliación del Canal de Panamá, quien en su cargo de subadministradora implementó a principios de año la normativa para la restricción de paso de buques, que, ante la elevada demanda de la industria, incrementa dimensiones cada vez más. Así mismo, la neurocientífica Gabrielle Britton es una de las protagonistas de la lista, quien al estar al frente de la Iniciativa de Investigación enfocada en el Envejecimiento en Panamá lidera el desarrollo de estudios de enfermedades neurodegenerativas, deterioro cognitivo y Alzheimer para apoyar el desarrollo de políticas públicas orientadas a mejorar la atención e la salud pública geriátrica. Otra panameña “poderosa” es la ingeniera Dafni Mora Guerra, investigadora y docente de la UTP, ex becaria de la Senacyt, quien ganó el Premio Nacional L’Oréal-UNESCO “Por Las Mujeres en la Ciencia 2021” por liderar un proyecto enfocado en evaluar el rendimiento energético en edificaciones e impulsar el uso de energías limpias para el desarrollo y global. El listado también cuenta con el perfil de la investigadora Carmenza Spadafora, doctora en bioquímica del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología, quien ha dedicado esfuerzos a entender cómo funciona el parásito que causa la malaria, uno de los retos más importantes de su carrera. Este año fue condecorada con el Premio al Mérito Victoriano Lorenzo por su aporte a la nación, y ha sido nombrada como una de las diez mujeres más importantes en la historia de Panamá. Así mismo, el trabajo de la ingeniera ambiental Nathalia Tejedor es realzado en esta edición por su labor para la conservación de los manglares panameños. Su oficio la llevó a ser considerada por la empresa 3M como una de las 25 mujeres científicas latinoamericanas destacadas. La epidemióloga Amanda Gabster del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud también ha sido destacada por Forbes por sus investigaciones en salud pública relacionadas al comportamiento del virus de inmunodeficiencia humana en las comunidades más pobres del país. Ella consiguió que la Casa de Paz de Muná postulara el carácter obligatorio de la distribución de preservativos y la enseñanza de uso correcto. La ingeniera Alexandra Montenegro, del departamento de ingeniería biomédica en el hospital The Panama Clinic, fue incluida en la lista por su labor como agente inspiracional en áreas como diseño, innovación, desarrollo, investigación y voluntariado. La ingeniera Tania Ábrego, ganadora del premio Outstanding Student and Young Professionals Activities Supporter, otorgado por el IEEE, también fue reconocida por la revista. Otras mujeres panameñas “poderosas” son: Hena González de Zachrisson (letras), Damaris Young (deporte), Marcela Galindo de Obarrio (negocios), Julieta Del Castillo (arte), Ilda Mason (artes), Giselle González Villarrué (comunicaciones), Sara Omi Casamá (derechos humanos), Niurka Montero (negocios), Emily Santos (deporte), Jovana Ríos (derechos humanos), Sandra Miró (negocios), Patricia De León (entretenimiento) y Gianna Woodruff (deporte).
La mujer que está produciendo alimentos en tiempo de pandemia

El día de Aurelina Ortiz, inicia con una taza de café a las 5:00 a.m. y se termina cuando se oculta el sol. Siempre lleva consigo un azadón, rastrillo, machete y una que otra herramienta agrícola cuando recorre su parcela que lleva por nombre “Una Luz en el Camino”, ubicada en la comunidad de Quije, en las montañas de Coclé. Hace un año Aurelina transformó su parcela en una “Escuela Campo”, donde 17 mujeres asisten tres veces al mes para aprender todo lo relativo a la diversificación de cultivos para luego replicar en su terreno las técnicas que aprenden. En estas parcelas Aurelina de 49 años ha cosechado en plena pandemia: arroz, maíz, zapallo frijol, abichuelas, camote, tomate, ají y matas de plátano. También ha instalado tinas de tilapias. Pero lo más importante es que ha logrado aumentar sus rendimientos al introducir semillas certificadas y técnicas innovadoras que han permitido tener buenas cosechas en espacios pequeños.Este emprendimiento le permite llevar comida a su hogar y vender el excedente en su propia comunidad. Este proyecto está ubicado en el corregimiento de Las Huacas en el distrito de Natá. En esta escuela Aurelina quiere graduarse con honores porque está consciente que esa certificación le permitirá llevar alimentos a la mesa de su casa y la de sus compañeras. “Aquí todas tenemos la oportunidad de progresar y construir un mejor futuro para nuestra familias con el acompañamiento institucional. Somos mujeres del campo que trabajamos por un mejor futuro y con este proyecto estamos generando ingresos para nuestros hogares” destacó Aurelina. En estas parcelas las mujeres están aprendiendo a confeccionar y utilizar máquinas artesanales como el “rayador”, una herramienta que se confecciona con tablas y clavos que cuadriculan el terreno donde el arroz será sembrado. Mientras que, en las tinas de tilapias aprenden a conocer todo sobre el potencial que tiene los proyectos acuícolas. Para Peralta la historia de Aurelina revela el empoderamiento y la autonomía de la mujer en la economía rural y su papel protagónico como proveedoras de alimentos para su familia.Pero, sobre todo, les está enseñando a las mujeres que se puede migrar del asistencialismo a esa movilidad social que le hace bien al país. La Organización Internacional del Trabajo calcula que las mujeres de zonas rurales suponen una cuarta parte de la población mundial. Asimismo, las mujeres también representan el 41% de la fuerza de trabajo agrícola de todo el mundo, un porcentaje que aumenta hasta el 49% en los países de bajos ingresos. Durante la pandemia las mujeres han asumido grandes retos. En la provincia de Coclé Aurelina y las mujeres rurales que dirige han decidido que es hora de emprender, por eso se esmeran en preparar la tierra día a día porque saben que “Una Luz en el Camino” es una tierra que aún tiene mucho que ofrecer.