medioambiente

Nueva esperanza para los mares

Un proyecto prometedor para nuestras especies marinas, Marea Verde inicia instalación de una Rueda de Agua en el Río Juan Díaz ●       Marea Verde trabaja en la instalación de “Wanda Díaz”, la primera Rueda de Agua en América Latina que atrapa desechos sólidos flotantes antes de que lleguen al mar. ●       El objetivo de Marea Verde es crear conciencia sobre cómo mitigar la contaminación por desechos sólidos en los ríos y costas de Panamá y proveer ejemplos de soluciones a través de proyectos piloto como la Rueda de Agua. ●       Este proyecto impulsa los ODS 13, 14 y 17 para avanzar la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Wanda Díaz es una rueda que utiliza energía hidráulica para recolectar y remover los desechos sólidos que flotan en el río previniendo que lleguen al mar. Esta tecnología innovadora trabajará en conjunto con una barrera flotante “B.o.B.” que detendrá los desechos en el Río Juan Díaz para que estos sean luego transportados para su recolección, clasificación, correcta disposición y reciclaje. Además, Wanda contará con un sistema de cámaras para generar imágenes y datos que permitan, a través de Inteligencia Artificial, analizar y categorizar los desechos. Posteriormente, Marea Verde podrá poner estos datos al servicio de futuros proyectos o políticas públicas para prevenir la contaminación de ríos y mares. La contaminación de ríos y mares por plástico es un problema global que afecta la salud de los ecosistemas y de los seres humanos.  De acuerdo con la ONU, “actualmente, el mundo se desecha en los océanos cerca de once millones de toneladas de plástico cada año y los hallazgos científicos muestran la urgencia de actuar contra la contaminación producida por esa basura…” En Panamá, el problema de la contaminación de nuestros manglares, costas, ríos y océanos no es menor; es el segundo país generador de residuos en la región ya que este produce 2,500 toneladas de desechos al día. Conscientes de que para el éxito de este proyecto se requieren cambios profundos en la manera en que los panameños generamos y disponemos de los desechos plásticos, Marea Verde adelanta un componente de sensibilización y trabajo con comunidades que tiene como propósito entender e incidir en los patrones de comportamiento en el manejo de desechos sólidos y la promoción de una cultura de reciclaje en la población en general. Como parte de este componente de sensibilización, Marea Verde tiene planes futuros de construir un centro de educación ambiental que será un aula viva para que niños y adultos comprendan el problema y aporten a su solución. Contacto de medios: Sandy Watemberg [email protected] +507 6678-0770

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Monos capuchinos de cara blanca bajan de los árboles en Isla Coiba, Panamá

Al cruzar un tramo de océano de 23 kilómetros desde tierra firme en Panamá hasta Coiba, la isla más grande en el Pacífico Oriental, un grupo de intrépidos biólogos esperaban encontrar especies nunca antes reportadas. Pero además de descubrir nuevas especies, el equipo del Coiba BioBlitz del 2015 se sorprendió al descubrir que los monos capuchinos allí pasaban mucho tiempo en el suelo. «La mayoría de nosotros hemos trabajado en Isla Barro Colorado (la estación de investigación del Smithsonian localizada en el lago Gatún en Panamá) donde los monos capuchinos están acostumbrados a las personas, pero nunca los habíamos visto pasar tanto tiempo en el suelo del bosque», comentó Claudio Monteza, quien está haciendo su Doctorado en el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y en la Universidad de Konstanz. “Nunca vimos a las mamás cargando bebés bajar al suelo como lo hicimos en Coiba. Incluso los grupos más habitados en Barro Colorado son muy cuidadosos con los bebés». Aislada del continente, alrededor de 12 y 18 mil años, Coiba es el hogar de plantas y animales que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Cuando los españoles navegaron por primera vez a Coiba en 1516, los cronistas informaron que la isla estaba densamente poblada por pueblos indígenas, pero para 1550, la isla había sido despoblada, dejando solo un pequeño asentamiento de colonos españoles. Y de 1919 a 2004, la isla fue una colonia penal donde se restringieron los movimientos de los prisioneros, dejando la mayor parte de la isla a sus habitantes salvajes. Claudio sospechó que la valentía de los capuchinos de Coiba podría tener una explicación simple: Coiba carece de jaguares, de pumas, de tayras (comadrejas grandes), de coyotes, de jaguarundis y de ocelotes, todos identificados como depredadores de acuerdo con restos de capuchinos encontrados en muestras fecales. Una de las razones por las que nadie ha estudiado esto antes es porque es casi imposible para los investigadores observar los efectos de los depredadores que se asustan cuando se encuentran con científicos. Pero el equipo de Claudio resolvió este problema usando cámaras. Instalaron cámaras trampa a la altura de las rodillas en las bases de los árboles en Coiba y en una isla cercana mucho más pequeña llamada Jicarón. El movimiento activa las grabadoras de video en las trampas. Luego compararon los videos de monos en las islas con videos de cámaras trampa en tres sitios continentales: la estación de investigación STRI en Isla Barro Colorado, la cercana Península Gigante y en el Parque Nacional Soberanía de Panamá, parte de un estudio realizado por el científico Patrick Jansen como parte de la Red mundial de evaluación y monitoreo de la ecología tropical (TEAMS por sus siglas en inglés). «No registramos ningún depredador de mamíferos en las islas oceánicas, y había más depredadores en el Parque Nacional Soberanía que en Barro Colorado o la Península Gigante, os resultados fueron los que esperábamos en ausencia de depredadores: el tamaño de las tropas de monos en la isla de Coiba era mucho mayor que en cualquiera de los sitios de tierra firme» Comentó claudio Los monos en los sitios donde había depredadores también pasaron más tiempo en el suelo durante la mitad del día, cuando los depredadores están menos activos. Por el contrario, los monos en las islas del Pacífico no centraron su actividad a cierta hora del día. Las visitas más largas al terreno se realizaron en Jicarón (14.5 minutos) y las Islas Coiba (7.9 minutos). Los primates que descendían de los árboles jugaron un papel importante en la evolución humana, pero las explicaciones aún controvertidas generalmente implican cambios en el clima o la dieta.

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