medioambiente

Celebran el Mes de los Océanos con la creación de esculturas de arena

Estudiantes de primaria que representan el Centro Educativo Loma de Quebro, en la región educativa de Veraguas, fueron los ganadores del primer lugar en el XV Concurso de Esculturas de Arena, actividad realizada en conmemoración al Mes de los Océanos en playa Veracruz. Fueron 21 centros educativos oficiales que demostraron talento y competitividad, al confeccionar en la arena esculturas de delfines, tortugas, pulpos, pescados, cangrejo, ballenas, entre otras figuras marinas. El concurso se realizó con el fin de promover entre los estudiantes una formación integral en educación ambiental y llevar a las escuelas, la orientación de cómo conservar los ecosistemas marinos costeros. La directora Nacional de Educación Ambiental, Carmen Aparicio, dijo que estas actividades permiten el enlace con las asignaturas que permiten al niño aprender contenidos académicos, al utilizar ejes trasversales de educación ambiental. La estudiante Nadelys De Gracia, del equipo de la escuela Loma de Quebro, señaló que la figura del cangrejo que creó junto con sus compañeros, fue inspirada por las afectaciones que sufre este animal en la zona donde viven. Algunos centros escolares que participaron en la competencia: el Centro de Educación Básica General Bilingüe John F. Kennedy, Centro Educativo La Mata, Angelina Maylin De Tirone, Benjamín Quintero Álvarez, Pablo Ballesteros, Koskuna, Cosecha Amistad, Veracruz primaria, entre otros.

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Instalan barreras flotantes para atrapar desechos en el río Escárrea en Chiriquí

La Asociación Marea Verde y la Organización Panameña para la Vida y el Ambiente (OPAVA) realizaron una visita de reconocimiento al corregimiento de Santo Tomás, el distrito de Alanje en la provincia de Chiriquí, donde OPAVA ha instalado dos barreras flotantes en el Río Escárrea. El proyecto que adelanta OPAVA con la asesoría técnica y en especie de Marea Verde contempla, además de la instalación y mantenimiento de las barreras, un componente de educación ambiental en las escuelas y comunidades vecinas, para mostrar el impacto negativo que tiene la mala disposición final de los residuos en la vida de los moradores. Según el censo de 2010, dentro de la cuenca del río Escárrea, habitan 34,015 personas que se benefician de la cuenca ya que esta es crucial para el desarrollo económico a través de generación de energía, ganadería, agricultura y producción de agua para acueducto rural. Desde su instalación en junio de 2023, las barreras flotantes del río Escárrea han retenido y sacado más 15mil libras de residuos contaminantes, el 65% de los cuales corresponde a plástico y el 30% a plástico proveniente del uso de agroquímicos. Además de medir la cantidad de basura atrapada en cada curso del rio, OPAVA brida docencia en la comunidad donde se registró el mayor impacto por la alta concentración de basura. De igual manera, OPAVA da seguimiento y monitoreo para evaluar los resultados y propiciar la disminución de desechos en el río. Para este fin, OPAVA ha instalado dos puntos limpios en playa de Estero Rico y realiza jornadas de reciclaje en Bugaba. La iniciativa de OPAVA surge de una propuesta presentada a la organización Our Ocean, durante la conferencia homónima celebrada en Panamá el 2 y 3 de marzo de este año, que resultó ganadora de fondos para la instalación de dos barreras, una en la cuenca media y cuenca baja del río Escárrea, con el apoyo técnico de Marea Verde. En septiembre de 2022, Marea Verde inició operaciones de “Wanda Díaz”, una rueda que utiliza energía hidráulica para remover los desechos del río Juan Díaz previniendo que lleguen al mar y un “B.o.B”, o una barrera flotante que ayuda a detener los desechos y los redirige hacia donde está Wanda para su clasificación, correcta disposición y reciclaje. Desde entonces, Marea Verde ha recolectado del río Juan Díaz más de 25,000 de libras de plástico para reciclaje.

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Elaboración de jabones artesanales en Tierras Altas, Chiriquí

El Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE) en conjunto a la Organización de Base Comunitaria (OBC) Tierras Altas Recicla, llevaron a cabo, el taller y capacitación sobre elaboración de jabones artesanales a base de aceite reciclado como parte del seguimiento al proyecto Distrito Verde, en la Escuela Cuesta de Piedra del distrito de Tierras Altas. En la actividad participaron estudiantes y padres de familia quienes tuvieron la oportunidad de conocer el procedimiento de elaboración que tienen estos jabones. La capacitación tuvo énfasis en lograr aprovechar los desechos que se generan en los hogares para poder así crear un nuevo producto y darle los usos correspondientes amigables con el ambiente. La elaboración de jabones con aceite reciclado es una manera de preservar el medio ambiente y así incentivar a las familias a la conservación y de explotar la creatividad en cuánto a diseños, aromas, texturas y el emprendimiento.

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Dos jóvenes que limpian parques, manglares y ayudan a las personas a través del Servicio Nacional de Voluntariado del MIDES

Aunque las nubes grises amenazan con dejar caer la lluvia, Josmar Galván y Obed Durango están decididos a internarse en los manglares para recoger cuantos desechos puedan. Están provistos con lo necesario: guantes, bolsas negras, agua para hidratarse y mucho entusiasmo. Estos jóvenes de 17 años, que pertenecen al Servicio Nacional de Voluntariado del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), viajaron una larga distancia para sumarse a una jornada de limpieza en la comunidad de Puerto Julián, en el Espavé de Chame, provincia de Panamá Oeste. Josmar se levantó a las 5:00 a.m. para viajar más 130 kilómetros desde su residencia, ubicada en la comunidad de San Juan, en la provincia de Colón. Mientras que Obed viajó del corregimiento de Curundú, en la ciudad de Panamá, para incorporarse a los voluntarios del MIDES, quienes regularmente intervienen parques, bibliotecas, casas hogares, escuelas, playas y otros espacios públicos. No es la primera vez que Josmar y Obed hacen esta labor social. Estos chicos han realizado voluntariado en Centros de Atención Integral para Personas Mayores y parques. Por lo que ellos mismos explicaron, ingresaron al programa para cumplir 80 horas de trabajo social que les exige el colegio, sin pensar que quedarían vinculados a este noble programa. La experiencia les ha generado empatía y los ha conectado con las necesidades que tienen las personas, pero sobre todo los ha confortado, porque se han convertido en parte de la solución de los tantos problemas que existen en su entorno, y que se pueden resolver si cada ciudadano dona unas horas de su tiempo. Estos estudiantes, quienes cursan el duodécimo grado en el Instituto Técnico Don Bosco, representan a los más de 10 mil voluntarios que desde julio de 2019 han desarrollado 504 acciones, beneficiando a más de 300 mil personas. Antes de ir a los manglares, Josmar y Obed merodearon las cunetas de la comunidad de Puerto Julián, en busca de desperdicios que pudieran obstruir las corrientes de agua. Al final encontraron de todo: botellas de vidrios, botellas de plástico, retazos de tela, llantas de bicicletas, latas, cartones, pañales desechables, envases de comida y zapatos. Tras unos minutos de arduo trabajo, recolectaron más de siete bolsas de desperdicios. “Es evidente que no somos conscientes del daño que le estamos haciendo al medio ambiente. Cuando llueve, esta basura se va directo a los ríos y playas, causando un daño ecológico con grandes repercusiones” reflexiona Josmar, mientras se toma un breve descanso. Aunque al final de la mañana cae una leve llovizna, los voluntarios siguen recorriendo las cunetas. Luego se dirigen hasta los manglares, donde observan maderas apiladas, fango sin vegetación y humo que avisa que se está preparando carbón para la venta. Los jóvenes se esparcen por todo el manglar buscando desperdicios y, nuevamente, encuentran de todo. Los cartuchos se amontonan, pero lo que más les llama la atención es la deforestación que, a primera vista, es notable y visible. La escena les enseña a los jóvenes la necesidad urgente que existe de cuidar los manglares por dos motivos muy importantes: porque es el hábitat de muchas especies y porque contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático, al ser capaces de absorber y almacenar dióxido de carbono en sus raíces. Aunque Josmar, Obed y los demás voluntarios terminaron exhaustos, mojados y con las zapatillas y botas enlodadas, están contentos. Reconocen que en este día hubieran hecho otras cosas como: navegar en las redes sociales, practicar deportes, adelantar algún proyecto escolar o simplemente ver televisión. Pero ninguna de ellas los hubiera reconfortado tanto como lo que hicieron en este día inolvidable: limpiar el planeta.

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Los manglares, el pilar de la Economía Azul en Panamá

El 16 de agosto se conmemora el Día del Manglar, uno de los ecosistemas más importantes del mundo. El manglar es un humedal marino costero que se conoce porque sostiene una gran biodiversidad, debido a que provee hábitats para una diversidad de especies como peces, crustáceos, moluscos, aves (incluidas las migratorias) y diferentes tipos de plantas; muchos de los que son de importancia comercial y sustento de cientos de familias. Los manglares son protagonistas de la Economía Azul en Panamá. Estos ecosistemas de manglar no solo albergan una rica biodiversidad, sino que también brindan una serie de oportunidades económicas sostenibles: pesca y acuicultura sostenible, turismo responsable, mitigación del cambio climático, protección costera y resiliencia. Digna Barsallo, directora nacional de Costas y Mares del Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE), detalló que los servicios que presta el manglar hacen un aporte a la economía panameña de 364,054,313 de balboas por año, de acuerdo con un estudio realizado en 2017 por Conservación Internacional en los manglares de San Lorenzo, San Félix y Remedios en Chiriquí. Ante esto Barsallo, manifestó que aprovechar beneficios económicos y ambientales del manglar, requiere un equilibrio entre la explotación y la conservación, considerado aprovechamiento sostenible. “Con una gestión adecuada, se pueden promover prácticas sostenibles que garanticen la resiliencia de los manglares y el bienestar de las comunidades costeras” resaltó.Los manglares también actúan como barreras naturales contra tormentas, huracanes y oleaje; ayudando a reducir la erosión costera y protegen las comunidades y las infraestructuras ubicadas en zonas costeras de posibles daños. Los manglares son sumideros efectivos de carbono. Almacenan grandes cantidades de carbono en la biomasa y en los sedimentos, para ayudar a mitigar el cambio climático al reducir la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. El poder de fijación de carbono de los manglares del país es la base para que Panamá sea una de las tres (3) naciones del mundo clasificada como carbono negativo, lo que significa que son las únicas naciones que absorben más gases de efecto invernadero de las que emiten las actividades humanas. Panamá lleva a cabo grandes esfuerzos en la inversión de nuevas herramientas y tecnologías, además de capacitaciones a diferentes profesionales, quienes han podido precisar los datos de cobertura de bosques, incluyendo la cobertura de manglar para tomar en consideración la información de los territorios insulares como no se había realizado antes. Estos datos indican que el país cuenta con más de 183,000 hectáreas cubiertas por manglares, de las que 169,458 hectáreas se encuentran en el litoral pacífico y el restante en el Caribe lo que representa el 2.44 % de la cobertura de vegetación a nivel nacional. En conclusión, los manglares son uno de los ecosistemas más productivos del planeta. Constituyen un entorno propicio para toda clase de seres vivos, desde organismos pequeños hasta animales de gran tamaño. Contribuyen a proteger y conservar la biodiversidad y proporcionando espacios donde vivir, lugares de reproducción y alimento para muchos tipos distintos de animales.

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