“Hay que amar esta profesión para poder hacerla tu vida”: Cibeles de Freitas

Raúl Eduardo Rubio Guardia Periodista y escritor Especial para lobuenosedice.com Amor a la profesión. Este es el mensaje que envía la comunicadora social Cibeles De Freitas Castrellón a todos aquellos que deseen dedicarse al periodismo. Y es que Cibeles dar fe, a través de las experiencias vividas en esta profesión, del trabajo que realizan los comunicadores en un país como Panamá, donde los salarios para este rubro no son cónsonos con la realidad ni la formación académica.

Aspirante a guía con discapacidad visual que registrará en la ATP

Su condición de discapacidad visual no ha sido obstáculo para que Lizbeth A. Guevara Cruz, de 41 años de edad, haya logrado gran parte de sus metas académicas. La joven madre de tres jóvenes adolescentes es licenciada en Turismo Histórico y es la primera egresada de la Universidad de Panamá, con esta condición especial, en obtener el referido título académico. El día que entrevistamos a Lizbeth realizaba la prueba de conocimientos turísticos para el registro de guía turístico general, que aplica la Dirección de Inversiones Turísticas de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP). Era su prueba final para optar por la certificación de guía turístico general, uno de los requisitos que exige la ATP para expedir el carné de guía a las personas que aspiran a dedicarse a mostrar al mundo la amplia oferta de productos turísticos (patrimonio cultural, verde y azul) que ofrece el istmo panameño y en los cuales está enfocado el Plan Maestro de Turismo Sostenible (2020-2025), en ejecución en 8 destinos prioritarios. “Estoy muy contenta porque pronto la ATP me entregará el carné de guía general de turismo, lo que me abrirá muchas puertas para aplicar mis conocimientos como una de las primeras guías con discapacidad visual en Panamá “, dijo emocionada, a la vez subrayó que las capacitaciones les permitió actualizar conocimientos sobre el patrimonio histórico de Panamá. El Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) la entrenó en primeros auxilios, que es otro de los requisitos que se requieren para ejercer como guía turístico a nivel nacional.Lizbeth nos confió que a los 10 años le diagnosticaron glaucoma. “Esta condición no ha sido obstáculo en mi vida para lograr todas mis metas; no ha sido fácil, no he perdido la fe y sigo adelante”. Algunas puertas se le han cerrado y otras se le han abierto como la oportunidad que se le brindó para trabajar en el Museo de Botones, con más de 8000 piezas de diferentes épocas y de todas partes del mundo.Destacó que ahora con las capacitaciones recibidas en la ATP, se le da la oportunidad de trabajar como guía de turismo general. La ATP, con el apoyo del Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de Personas con Discapacidad- Conadis, está capacitando a jóvenes con pérdida visual y con discapacidad auditiva, esta última considerada la primera guía certificada por la ATP, para atender a turistas con la misma condición.

La fragua de Eduardo

Las Palmitas, es un pequeño pueblo Santeño, esos que huelen a campo, a leche fresca, a sonrisa amable y fácil, a conversaciones largas en un alero mientras se toma una taza de café con la familia. Allí nació y creció este joven artesano, a quien el arte lo sorprendió por medio de su pasión por la historia. De la lectura del Siglo 15, pleno florecimiento de la época Renacentista pasó a la forja española, y poco a poco lo envolvió y lo atrapó ese ambiente antiguo que quiso mantener vivo, no solo en el papel de los libros leídos, sino a la realidad de su propio taller. Con la historia, se le abrió un nuevo mundo de posibilidades, la mayoría de ellos objetos cuyo uso práctico permanece en el pasado pero adaptable a la realidad, aunque pareciera que cuando está inspirado no le interesa si se vende, solo la satisfacción personal de confeccionar y regresar a la vida obras que hace cientos de años tuvieron un uso. Eduardo González comenzó su recorrido solo con lo que leyó y vio en las historias que leía y de allí de Las Palmitas de Los Santos, hoy sueña con seguir sus estudios en España, a través de una beca a la que acaba de aplicar. Eduardo practica la forja artesanal, cuyo trabajo consiste en dar forma al metal por medio del fuego y del martillo. Solo, se hizo poco a poco de su propio taller, confeccionó uno a uno las herramientas fundamentales, una fragua para calentar los metales, tenazas y martillos y el yunque que soporta el golpe y el calor en donde va moldeando cada pieza. Aún no llega a los 30 y encontrarse de frente con esta oportunidad, que viene de la mano de su Gran Maestro Ramón Recuero, a través de la Beca Donald Gray de las Artes de la Construcción 2022, sería el merecido premio al esfuerzo de tantos años. Ramón Recuero, es de esos Maestros que encontró en la forja una vida pasada que quiso volver a construir, dio vida no solo a obras pasadas sino a un pueblo entero de la España rural que ya estaba destinado como tantos otros a ver marcharse a sus pobladores; hasta que llegó el maestro Ramón en 1990 y hoy vuelve a tener vida. Estudiantes, otros artesanos, el yunque, el fuego y el martillo se escuchan por doquier, gente que va y viene atraídos por las clases de Ramón que en YouTube atraen a miles de jóvenes. San Antonio de Toledo, vuelve poco a poco a la vida, al igual que en el pueblo de Las Palmitas lo hacen las obras de los espaderos antiguos, cuchillos, martillos, punzones, tajaderas de yunque, puertas, veleros, candelabros, cuchillos de cocinero, van abriéndose espacio en las manos de un artesano soñador y decidido. Eduardo, quiere al igual que Ramón, enseñar a otros. Anhela que la educación formal panameña incluya nuevamente la forja artesanal y la artística, para que este arte nunca muera. Por lo pronto, ya comienza a enseñar a otros, en el 2021 encontró en un herrador de caballo su primer estudiante, orgulloso relata cómo se hicieron de todas las herramientas necesarias para el oficio, por primera vez, él era el maestro Allí en una casa que data de 1946, elaborada con tierra y paja, instaló su taller, con el calor del cariño de sus antepasados, labrando su futuro y el de su familia, soñando sí, como cualquier joven, pero haciendo, trabajando, esforzándose por ser mejor. La historia y el camino de Eduardo se sigue construyendo como su fragua, de a poco, con la mirada a lo lejos, pero el corazón en Las Palmitas, el pueblo pequeño en donde creció y en donde quiere ver crecer a su hijo. En Artesanos de Panamá, nos satisface y nos impulsa a continuar, talentos y obras artesanales como las de Eduardo, sus candelabros, mesas, espejos, porta vinos y en general una magnífica variedad de creaciones hechas a mano.

Familias herreranas generan ingresos con la venta de panes y galletas artesanales

El olor a pan recién horneado envuelve a los clientes que visitan la panadería San Pedro, ubicada en La Canoa, en la provincia de Herrera. La comunidad ha cobrado notoriedad por preparar un pan casero que se vende tan rápido como sale del horno. El agradable aroma que emana del horno casero atrae a grandes y chicos que llegan a la panadería en busca del pan caliente. La panadería es modesta, pero lo que la hace especial es la receta que guardan sus trabajadores. Aquí todos sus productos: panes, roscas de huevo, galletas de avena y kekis de coco se cocinan en un horno de barro que se caliente con leña. El proyecto lo integran Vielka Rodríguez, Reyna Gómez, Johana Gómez, Luciría Gómez, Arístides Rodríguez, Armodio Quintero y Santiago Gómez. Se trata de amas de casas y agricultores que no percibían ningún ingreso económico y que decidieron emprender desarrollando el oficio que mejor saben hacer: preparar pan. Estas siete familias recibieron del MIDES capacitación en temas como organización, economía financiera, plan de trabajo y mercadeo. Además, se les entregó un kit completo con bandejas, rodillos, tenazas, espátulas, delantales, redecillas y un horno de gas. Solo en la provincia de Herrera el programa Redes de Familia beneficia a 159 familias en 16 corregimientos, mientras que, a nivel nacional, 7,121 grupos están desarrollando emprendimientos sostenibles en áreas como la agricultura, la avicultura, la confección de artesanía y la instalación de panaderías caseras. La mayoría de estos emprendimientos (2,629) se desarrollan en la comarca Ngäbe Buglé. La panadería San Pedro se desarrolla en el corregimiento colmena de El Calabacito, donde no existen empresas o fábricas que generen empleo y en donde la mayoría de sus habitantes generan ingresos a partir de la agricultura de subsistencia. Luciría Gómez relató que toda la producción se prepara de manera artesanal. El secreto de su producto está en la masa que se obtiene tras mezclar con un toque especial la harina, la levadura, el aceite y los huevos. El éxito de la panadería es tal, que el pan se vende en comunidades aledañas. “Hemos tenido una buena aceptación, los vecinos están pendiente de los días que horneamos para encargar sus panes. También solicitan de otros pueblos, inclusive tenemos clientes del distrito de Chitré” indicó la mujer de 56 años. El éxito del emprendimiento lo atribuye a saber distribuir los roles con sus compañeros. Cada uno tiene una función. Por ejemplo, Johana Gómez, de 33 años, es la encargada de comercializar los panes y los dulces por las redes sociales. La idea de utilizar el Internet les ha permitido trabajar por encargos, se trata de un plus que ha incidido satisfactoriamente en las ventas. “Los pedidos vienen de todos lados. Lo que hacemos es enviar las bolsas de pan con los buses que salen de la comunidad. Esta dinámica ha resultado muy buena. Nuestra receta se está extendiendo por todos lados y esas son buenas noticias” precisó Gomez Los dueños de la panadería San Pedro se sienten muy contentos de lo que han logrado. Cada día, sus panes y dulces están ganando mercado, demostrando así que el trabajo en equipo y la alianza con el Gobierno Nacional brinda buenos resultados.

Abuela de 73 años diseña piezas que mantiene viva la cultura afrodescendiente

Cecilia Bethancourt, de 73 años, tiene un puesto de artesanía en la calle 3 y avenida Bolívar, en el centro de la provincia de Colón. Aquí tiene de todo un poco: collares, sombreros, zapatos, carteras, boinas, pulseras y aretes. Todos sus productos tienen colores llamativos, propios de la Etnia Negra. Ataviada con un pollerón de retazos y una corona hecha de cartón, doña Cecilia exhibe las artesanías en su modesto puesto, que ha logrado notoriedad por la diversidad de artículos que se pueden encontrar. Su emprendimiento es una ventana para que las personas conozcan la influencia cultural que han dejado los afrodescendientes en Panamá. Cada pieza que diseña tiene impregnado un poco de la historia de esta población que tanto le aporta al desarrollo y crecimiento del país. Cecilia nació y se crio en la provincia de Darién, donde pasó su adolescencia, luego emigró a la provincia de Colón, donde construyó una familia de siete (7) hijos, 18 nietos y 14 bisnietos. Tras siete años de estar diseñando artesanías, ha logrado obtener piezas únicas, como las muñecas de estopas de coco, que se venden a buen precio. La diseña con frascos de mayonesa y retazos. También confecciona turbantes y gorros para los miembros de la cultura rastafari.Su reputación es tal que todo el que desea vestir una pieza de la Etnia Negra, es guíado a visitar su puesto ubicado en el corregimiento de Barrio Norte. En su taller todos los diseños son confeccionados a mano. La corona, una pieza emblemática de la etnia negra, la diseña con cartones, alambres dulces, espejos, encajes, cinta de satín entre otros materiales. Una de las piezas que más le solicitan sus clientes son los pollerones. Las faldas las confecciona de “parche unido”. La técnica consiste en tomar diferentes telas y unirlas hasta obtener la cantidad necesaria para el pollerón. Todas las faldas tienen parche montado que se sobreponen sobre la tela, a manera de remiendo. Algunas de los diseños de doña Cecilia tienen el aspecto de ropas rotas o “ripiadas”, pero explica que estas piezas, que utilizan preferiblemente los hombres, representan los tiempos en que los negros no tenían posibilidad de obtener una ropa nueva. Doña Cecilia está orgullosa de su emprendimiento. Con sus manos diseña prendas que llevan arraigada la historia de sus antepasados. Asegura que mientras Dios la tenga con salud, estará creando adornos y accesorios únicos, como ella lo sabe hacer.