Una mosca podría reducir los desechos orgánicos en Panamá

A menudo, las personas matan moscas o al menos intentan alejarlas. Pero no a esta mosca. Los investigadores en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), están criando una mosca extraordinaria llamada Mosca Soldado Negra (Hermetia illucens), una mosca delgada, alargada y elegante que se parece más a una avispa. Lo que esta mosca puede hacer con los desechos orgánicos es realmente sorprendente. Las hembras ponen entre 500 y 1000 huevos en un solo día sobre material orgánico. En solo cuatro días, de los huevos nacen larvas voraces que se alimentan de materia orgánica como por ejemplo los desechos de comida, transformándolos en un producto similar al compost que puede usarse como fertilizante para el suelo. Curiosamente, estas larvas, producen sustancias antimicrobianas que evitan el crecimiento de bacterias y la generación de malos olores en los contenedores de compostaje. Las larvas son máquinas de comer y eventualmente se convierten en pupas, y posteriormente en nuevos adultos que continúan el ciclo. Pero ahí no termina la historia. Además de reciclar los desechos orgánicos, las larvas de la Mosca Soldado Negra contienen altas cantidades de proteína, lípidos y valiosos aminoácidos, lo que las convierte en una excelente fuente de alimento para pollos y peces. Esto representa una solución ideal para pequeñas fincas avícolas y acuícolas. Además, debido a su alto contenido de ácidos grasos, las larvas de esta mosca pueden generar hasta un 70% de aceite extraíble, lo que las convierte en un candidato prometedor para la producción de bioenergía. Recientemente, ha surgido un gran interés en utilizar esta mosca para la gestión de residuos orgánicos, debido a que, gracias a su insaciable apetito, estas larvas podrían ayudar a resolver uno de los principales problemas ambientales de la sociedad moderna: la producción masiva de desechos de comida y los vertederos sobrecargados. Según explican los miembros del equipo, Braulio Bonilla y Gilberto Bolaños, el proceso comienza en una gran jaula de malla, casi del tamaño de una persona. Dentro, colocan las pupas en un contenedor. Una vez que emergen las moscas adultas, se aparean y las hembras ponen sus huevos entre capas de cartón ubicadas sobre alimento para pollos, que se usa como cebo para atraerlas hacia el cartón. Luego, los huevos son llevados al laboratorio, donde se convierten en larvas. Durante los primeros siete días, las larvas se alimentan de alimento para pollos, y en los siguientes 15 a 21 días, devoran restos de comida triturados provenientes de la cafetería y de varios contenedores estratégicamente ubicados dentro del edificio. Finalmente, las larvas están listas para pupar y convertirse en nuevos adultos, que continuarán el ciclo. Dado que las larvas pueden adaptarse a una gran variedad de alimentos, y su desarrollo y capacidad para procesar residuos orgánicos dependen de la temperatura, el equipo medirá la tasa de crecimiento poblacional y el rendimiento larval para cuantificar cuánto material orgánico pueden procesar con diferentes tipos de desechos. Una gran ventaja de establecer este proyecto en Panamá es que la Mosca Soldado Negra puede criarse al aire libre, ya que se desarrolla bien en el cálido clima tropical. Este es un proyecto innovador y de bajo costo, en el que una sola especie de mosca puede transformar los desechos orgánicos en tres productos valiosos: compost de alta calidad, un fertilizante orgánico eficiente para el crecimiento de plantas, proteína de alto valor, un alimento ideal para granjas avícolas y piscícolas, además de aceite extraíble que puede transformarse en biodiésel, ofreciendo una solución sostenible y amigable con el medio ambiente para reducir la producción de residuos sólidos y aliviar la carga de los vertederos. El proyecto ha recibido financiamiento de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) y, si tiene éxito, se planea expandirlo a los municipios de Panamá y a granjas locales en el futuro. Esta investigación es un gran ejemplo de ciencia aplicada, y representa una oportunidad única para que el Smithsonian implemente un proyecto científico a nivel local para abordar un problema ambiental urgente ¡utilizando una mosca que composta!
Científicos estudian caracoles venenosos en el Parque Nacional Coiba

Un estudio sobre la diversidad de las especies de caracoles marinos en el Parque Nacional Coiba y otras áreas del Pacífico Este Tropical realizan un equipo interdisciplinario de especialistas a nivel internacional y Panamá está representado por la estación científica Coiba AIP.El proyecto tiene como objetivo analizar la taxonomía de las especies de Conus presentes en la región y estudiar las propiedades moleculares de su veneno, el cual es de gran interés para la investigación biomédica debido a su potencial en el desarrollo de nuevos fármacos. Los investigadores trabajan en el levantamiento de un listado actualizado de las especies de Conus en la zona, lo que contribuirá al conocimiento y ayudará a la conservación de la biodiversidad marina de Coiba.En este estudio participan destacados especialistas entre ellos: Esta investigación es financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Reino de España y forma parte de las Universidades de Cádiz y Algarve (Portugal).La coordinación de la gira, logística y la selección de los sitios de muestreo estuvo a cargo del Dr. Edgardo Díaz Ferguson y la licda. Sara Justo. Estos resultados pasaran a forma parte del programa de Bio prospección mariana Como parte de los valores agregados de la biodiversidad que estudia la Estación Científica Coiba AIP
El águila harpía ‘Panamá’ vuelve a su nuevo recinto en el Parque Summit

El águila harpía residente del Parque Municipal Summit, ‘Panamá’, retornó hoy a su remodelado recinto, esta vez más amplio y apropiado para su envergadura. La movilización fue realizada por personal de Bienestar Animal de la Dirección de Gestión Ambiental de la Alcaldía de Panamá con el apoyo técnico especializado de Ángel Muela y la presencia de miembros del Patronato Amigos del Águila Harpía. Hace 4 meses, ‘Panamá’ fue trasladada a un hogar de transición dentro del parque Summit mientras duraran las obras, donde los visitantes podían apreciarla. La ampliación y renovación del recinto estuvo a cargo de Centroequipos S.A. e incluyó el cambio total de la malla de ciclón, instalación de láminas de acero galvanizado, empotrado de estructuras de viga y pedestales de concreto. Además, se reemplazó del cimiento de paredes, se elevó la paredilla perimetral que conforma el recinto, se puso pintura texturizada de paredes, se construyó e instaló la cubierta con elementos metálicos y se agregaron baños para visitantes. Se repusieron todos los elementos deteriorados: cables, tensores, conectores, engranajes, observatorio y nido, reconstruidos de acuerdo con las características y requerimientos de la especie: águila arpía. Su historia“Panamá”, nació bajo cuidado humano, un 22 de septiembre, hace 16 años en el aviario del Metro Zoo de Miami, Estados Unidos y fue entregada como préstamo indefinido a nuestro país, donde es un símbolo de admiración. Alcanzó su madurez a los cuatro años y medio, por lo que a su edad está considerada una adulta joven dentro de su especie, que en estado silvestre puede vivir hasta 50 años. Esta es una especie declarada en peligro de extinción.
Vía al Volcán Barú será rehabilitada

Un millón de dólares costará la rehabilitación de la vía que lleva a la cima del Volcán Barú. El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro junto a Aixa Santamaría, gobernadora de la provincia de Chiriquí entregó la orden de proceder para el proyecto. El Grupo Empresarial Don Bosco ejecutará la obra que incluye reparaciones básicas, conformación de calzadas y cunetas, instalación de infraestructura, y señales informativas y de precaución. De acuerdo con registros de MiAMBIENTE Chiriquí en el 2024, unos 15 mil 443 turistas visitaron el Parque Nacional Volcán Barú. «Este importante proyecto tiene como objetivo mejorar las condiciones del camino de acceso a esta concurrida área natural, promoviendo tanto el turismo como la conservación de la biodiversidad local», destacó el ministro Navarro. Con esta rehabilitación se garantiza la seguridad y accesibilidad al Volcán Barú, el punto más alto de Panamá y uno de los principales atractivos turísticos de Chiriquí. El Parque Nacional Volcán Barú (PNVB), con una altitud de 3,475 metros sobre el nivel del mar, es uno de los destinos más destacados de ecoturismo en Panamá. Los estudios, diseño, investigaciones y el suministro de materiales necesarios para la obra están contemplados en la inversión de B/. 1,129,190.39 del Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE), asignada mediante licitación pública y mediante financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Nuevas especies para la ciencia: 3 de Panamá y 3 de Colombia

Un equipo de botánicos, compuesto por José Luis Fernández-Alonso del Real Jardín Botánico de Madrid y Ernesto Campos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) de Panamá, ha identificado seis nuevas especies de árboles del género Matisia, todas pertenecientes a la familia Malvaceae. Este descubrimiento fue posible gracias a la comparación de muestras de plantas secas almacenadas en herbarios de varios países del neotrópico, como Costa Rica, Colombia, Ecuador y Estados Unidos. De las seis nuevas especies, tres fueron encontradas en Panamá: Matisia petaquillae, Matisia changuinolana y Matisia aquilarum. Las dos primeras especies fueron nombradas en referencia a los lugares específicos donde fueron recolectadas, mientras que Matisia aquilarum fue bautizada debido a la presencia de un nido de águila Harpía en el árbol, un hallazgo registrado por la ornitóloga Karla Aparicio y la botánica Ruby Zambrano. Las otras tres especies, Matisia genesiana, Matisia mutatana y Matisia rufula, fueron identificadas en Colombia. El proceso de identificación incluyó un análisis exhaustivo de las colecciones de herbarios en Panamá, como los de la Universidad de Panamá, la Universidad Autónoma de Chiriquí y el Summit Canal Zone, en colaboración con Campos. Además, se incluyó una clave dicotómica actualizada para identificar las especies de Matisia en Panamá, ya que la última clave publicada data de más de 50 años. Gracias a los esfuerzos de recolección de plantas a lo largo de las décadas, se logró identificar estas nuevas especies. Los herbarios, donde se conservan las plantas secas, son esenciales para la investigación, ya que permiten a los taxónomos comparar muestras de distintas regiones y descubrir nuevas especies, aunque este proceso puede llevar años. David Mitre, gerente de investigación de ForestGEO-STRI en Panamá, destacó que los herbarios no solo son colecciones de plantas secas, sino que representan una fuente continua de información sobre la biodiversidad a largo plazo. Este tipo de descubrimientos resalta la importancia de proteger los ecosistemas, ya que los bosques de Panamá y Colombia albergan una rica biodiversidad que no solo es crucial para los animales locales, sino que también podría ser fuente de nuevos productos farmacéuticos y otros recursos aún desconocidos.