Crean alianza para potenciar educación musical y la promoción cultural en la región

Latin American Music Workshop y Centro In Harmony, dos líderes destacados en los campos de la educación musical, producción artística y difusión cultural, unen fuerzas en una colaboración innovadora con el objetivo de ofrecer una propuesta de valor conjunta única y poderosa para potenciar el conocimiento, intercambio y disfrute a través de la música. La alianza estratégica entre LAMW y Centro In Harmony permitirá ofrecer a públicos variados una propuesta centrada en la música como herramienta para elevar el conocimiento y el desarrollo personal, profesional y artístico.Sus iniciativas incluyen talleres y clases magistrales, contenido digital para la formación continua, distribución de líneas instrumentales de alta gama respaldadas con repuestos genuinos, una librería musical especializada de prestigiosas editoriales a nivel mundial, además de apoyo y asesoría a proyectos educativos. Latin American Music Workshop (LAMW), compañía dirigida por Juan Guillermo Ramírez, ha alcanzado prestigio por su destacada labor en el área de soporte técnico, provisión de instrumentos de calidad y respaldo a proyectos educativos en el ámbito musical. Su más reciente iniciativa de establecer la primera librería musical en Panamá, conectada a nivel regional y con un amplio catálogo, ha marcado un hito al difundir una diversidad de trabajos de autores internacionales y locales. Centro In Harmony, liderado por Vilma Esquivel, musicoterapeuta y productora, y Patricia Vlieg, artista asociada, es un espacio comprometido con el desarrollo integral de músicos y la promoción de la música como herramienta para contribuir al bienestar y la conexión intercultural e interpersonal. Centro In Harmony, Patricia Vlieg y Latin American Music Workshop cuentan con el respaldo y aval de prestigiosas marcas musicales internacionales cuya colaboración añade otro elemento poderoso a esta alianza, siempre guiados por un compromiso inquebrantable con la excelencia, la calidad y la satisfacción de las necesidades de las diferentes audiencias o públicos. Centro In Harmony y Latin American Music Workshop buscan promover espacios inclusivos para el aprecio de la riqueza cultural y musical global. La alianza aspira a constituirse en un referente y un punto de encuentro y aporte para el continuo florecimiento de la música y el acompañamiento a músicos, estudiantes y amantes de la misma.
El Tambor de la Alegría de Panamá para el Miss Universo

“El Tambor de la Alegría”, una destacada creación inspirada en la melodía del mismo nombre y una obra artística que reúne detalles y elementos característicos de la cultura y folclor panameño, es el traje de fantasía que portará Natasha Vargas en Miss Universo, una alegoría creada por Daniel Cortina, reconocido diseñador de trajes de fantasía oriundo de San Miguelito. Daniel Cortina, quien el próximo año celebrará 20 años de trayectoria, conocido por su creatividad sin límites y su habilidad para combinar materiales innovadores con conceptos artísticos sorprendentes, participó en la pasada edición del concurso Miss Panamá Universo, donde ganó el primer lugar al cautivar a los jueces y al público. El Tambor de la Alegría, es una obra maestra que fusiona la imaginación con la técnica, transportando a quienes lo observan a un mundo de ensueño lleno de magia y creatividad. Está inspirado en una de las más populares y significativas melodías panameñas. “Presenté una propuesta diferente, llena de elementos y detalles muy panameños y una historia detrás del diseño que sabía que podía gustar, el diseño presenta cambios adaptados a las características físicas de la Miss Panamá y fue maximizado para hacerla destacar en un gran escenario como es el Miss Universo» Indicó el diseñador Daniel Cortina. Cargado de hermosos detalles, lleno de brillo y color, donde sobresalen una estilización en honor a la Pollera en color blanco, simbolizando la paz que debe reinar en nuestro país y un busto cubierto de tembleques en tonalidades naranja, verde y moradas, junto a piezas doradas que simulan parte del joyero de nuestras empolleradas. El diseño del aparejo cuenta con la representación del pentagrama y notas musicales, simbolizando la música panameña, enmarcado con 10 flores del Espíritu Santo, que representan las provincias de nuestro país. Las alas de mariposas simbolizan la abundancia y el origen del nombre Panamá. Su tocado, es una mezcla de piezas y adornos de alfarería precolombina, como herencia arqueológica de nuestros ancestros y tributo a nuestros artesanos, incluye piezas hechas con la técnica de tembleques y joyas distintivas del joyero de la Pollera, con destaque de un golpe de plumas de faisanes imperial en tonos naturales. El cierre del traje consta de una gran pintura precolombina empleada en vasijas, platos y jarrones de nuestras artesanías, enmarcadas por instrumentos musicales que dan vida a hermosas melodías de nuestra música típica popular, dándole lujo y grandiosidad a la hermosa creación. El Tambor de la Alegría, destaca por su diseño vanguardista, detalles meticulosos y una ejecución impecable. Este logro no solo es un testimonio del talento innato del diseñador, que lo ha hecho acreedor de múltiples premios, sino también de la dedicación, pasión y calidad de cada una de las personas de su equipo de trabajo. Cortina, quien participa por tercera ocasión con sus creaciones en Miss Universo, ha vestido de fantasía a las dos últimas panameñas en ingresar al TOP de este concurso, con creaciones muy llamativas y coloridas como: Flores y Café, Orgullos de mi tierra portado por Keity Drennan en el año 2016 y el recordado y muy gustado Diablo Rojo, portado por Brenda Smith, en el año 2021.
Candelero Villarreal, el maestro del cuero que confecciona uno de los calzados más tradicionales de Panamá

Aunque vive en una modesta casa provista estrictamente de lo necesario, Candelero Villarreal, de 68 años de edad, asegura que es un hombre rico. Y es que él considera que tiene todo lo que necesita para vivir: aire en sus pulmones, un viejo radio donde escucha cumbia, un acordeón que le recuerda sus años mozos, una esposa que lo ama y un taller donde confecciona uno de los calzados más antiguos del país, la cutarra. Es un artesano de la vieja escuela del programa B/. 120 a los 65 del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), que realiza todos sus trabajos a mano en su casa, ubicada en La Tiza de Las Tablas, provincia de Los Santos. En el portal de su residencia tiene esparcidos retazos de cuero, cuchillos, un formón de madera, tijeras, alfileres y una lata de barniz. Con estos sencillos implementos, más la destreza y la habilidad de sus manos, diseña los calzados que han utilizado los panameños desde que se formó la República, hace más de un siglo. La maestría de su habilidad se revela en el trabajo detallado que ejecuta. Las sandalias pueden tener un aspecto rústico, pero son cómodas y prácticas. Diseña cutarras para niños, jóvenes y adultos, y lo más importante es que en su taller, los clientes siempre encontrarán sus tallas. Un cálido olor a cuero siempre recibe a la clientela que ha conquistado por el buen servicio que brinda. En su comunidad todos lo conocen, por eso es que cuando alguien quiere lucir unas finas cutarras, van hasta Calle Belén, atraviesan un callejón de tierra y luego entran a la residencia de Candelero. A menos que tenga un compromiso impostergable, Candelero siempre está en casa, trabajando sobre una mesa de madera, haciendo lo que más le gusta. Las cutarras las vende a precios módicos, que van de 12 a 15 balboas, y no es un trabajo que desarrolla por dinero, más bien lo hace porque cree, firmemente, que es el mejor calzado del mundo. Cuando llega un cliente, Candelero saca un lápiz y dibuja el contorno del pie en un papel, luego lo recorta y lo pega a un pedazo de cuero. Con una cuchilla hace la plantilla, luego le abre unos pequeños agujeros en puntos específicos y ensarta unas tiras que teje simétricamente. La plantilla se refuerza con caucho para que la pisada sea cómoda. En caso de que las sandalias sean para mujeres, utiliza una pieza de metal para grabar flores, mariposas y hojas en el cuero. Las cutarras, más que unas simples sandalias Las cutarras en Panamá tienen un sitio especial. En el corregimiento de Las Palmitas, distrito de Las Tablas, se realiza el Festival de la Cutarra, con el interés de promover la cultura que representa esta pieza, que se ha convertido en un ícono de la identidad santeña. Las cutarras aparecieron por primera vez en Panamá con la llegada de los españoles, quienes introdujeron la ganadería en las tierras de la península de Azuero. Los agricultores de aquel entonces, —probablemente todos indígenas— aprovecharon la nueva abundancia de cuero para fabricar un calzado cómodo y duradero que soportara la dificultad del trabajo campestre. Candelero añade que las cutarras cuentan una historia y representan al hombre de campo, de faena, aquel que se ganaba la vida en la huerta, arreando ganado, sembrando maíz, arroz y otros cultivos más. Tradición de familia En el caso de Candelero, el amor por el cuero viene de familia. Fue su padre quien le enseñó el arte de la talabartería. Es una tradición que ha pasado de generación en generación. El propio Candelero afirma que las cutarras lo han acompañado en todas las etapas de su vida. Fue lo primero que calzó de pequeño y lo único que cubrió sus pies cuando fue a la escuela. Para ese tiempo era común ir en sandalia al colegio. En su adolescencia y juventud la siguió utilizando y, en sus años mozos, también. Recuerda que la primera vez que diseñó unas cutarras tenía 8 años de edad. En ese tiempo se vendían a B/. 2.50 el par y, desde entonces, ha estado cociendo esta hermosa pieza que hoy forma parte del traje típico de Panamá. Este humilde artesano santeño no tiene redes sociales, ni tampoco quiere tenerlas. El mundo de la Internet no es algo que le preocupa, por eso tiene un celular que, únicamente, acepta llamadas. De las noticias se entera por la radio que tiene colgada en la pared. A lo largo de su vida realizó diferentes trabajos, todos informarles. Fue jornalero, ayudante en general y acordeonista, pero en ninguno tuvo la oportunidad de pagar un seguro social que le permitiera obtener una jubilación. Para la ministra del MIDES, María Inés Castillo, Candelero Villarreal es un ciudadano que hace patria y que requiere de la protección del Estado. “Los beneficiarios de este programa son personas adultas mayores que, en su edad económicamente activa, no lograron cotizar para su jubilación y que se encuentran en situación de pobreza o pobreza extrema” acotó la ministra Castillo.
Cerveza cristal invita a los chiricanos a canjear puntos de reciclaje por moda sostenible

El balance entre innovación y propósito está presente en la «Colección Barú» la cual fue lanzada recientemente en el marco del Chiriquí Fashion Week. Las piezas ecológicas de esta novedosa colección son confeccionadas a partir de materiales reciclados que fusionan moda y sostenibilidad para fomentar un cambio positivo en la gestión de residuos de la provincia. Todos los pobladores mayores de edad pueden acceder al sistema de canje que propone esta iniciativa a lo largo de varias comunidades, para formar parte del cambio en favor del ambiente. Como parte del Proyecto Piloto de Reciclaje «Esta va por la Naturaleza», la «Colección Barú» ofrece una oportunidad excepcional al poder adquirir estas prendas sostenibles de manera gratuita a través de puntos obtenidos por reciclar tras escanear el código QR presente en el centro de acopio y enviar una foto del material entregado en reciclaje.Desde el 22 de septiembre, los interesados en canjear sus puntos acumulados por piezas de la “Colección Barú” pueden visitar las redes sociales de @cerveza.cristal para verificar la ruta que seguirán las distintas tiendas móviles de Cerveza Cristal a lo largo del calendario de activaciones diarias planificadas en los centros de acopio de reciclaje ubicados en tiendas y supermercados de las comunidades de David, Bugaba y Boquete; al igual que las activaciones especiales durante los fines de semana con sede en Chiriquí Mall. Para mayor facilidad, las piezas también podrán adquirirse al presentar el cupón de canje junto con la compra de dos «six packs» de Cerveza Cristal en los Supermercados Rey y Romero participantes. La «Colección Barú» simboliza los esfuerzos de Cerveza Cristal por promover la economía circular y el cuidado del medio ambiente, transformando materiales reciclados en prendas de moda excepcionales. «Cada elección individual cuenta, y juntos, podemos crear un impacto positivo en nuestro entorno. Con la ‘Colección Barú,’ queremos demostrar que los materiales reciclables pueden tener un propósito significativo para todos,» afirmó Stephany Duarte, Gerente Senior de Marca de Cerveza Cristal. La «Colección Barú» fue desarrollada junto a aliados de amplia trayectoria sostenible como Istmo, y de reconocida influencia artística como Rako Art, quienes unieron fuerzas con Cerveza Cristal para dar vida a una colección versátil y de vanguardia que incluye prendas como camisetas, pantalones cargo, sudaderas con capucha y rompevientos. Cerveza Cristal invita a la comunidad a unirse a esta iniciativa, demostrando que la moda con propósito y el reciclaje pueden marcar la diferencia. Esta colección ya se encuentra disponible al público mayor de edad desde el viernes 22 de septiembre hasta el mes noviembre, exclusivamente en la provincia de Chiriquí. La «Colección Barú» es un símbolo del compromiso a largo plazo de Cerveza Cristal con la comunidad y la innovación responsable, demostrando que la unión de sostenibilidad y moda puede tener un impacto beneficioso a largo plazo. Súmate a la moda sostenible y el reciclaje con Cerveza Cristal y su «Colección Barú.» Tu elección puede contribuir a un mundo más verde y consciente para todos.
Nely María Vargas, la artesana que convierte el junco en hermosos sombreros

Si todo empieza con un recuerdo de la infancia, el primero que tiene Nely María Vargas es el de un sombrero de junco. La mejor escena del día en su infancia era cuando su madre se balanceaba en una mecedora a tejer. Ella se acurrucaba a sus pies para observar con detalle todo el proceso. Le fascinaba cómo su madre convertía la paja de una planta silvestre (junco) en finas trenzas. Luego, con la ayuda de una horma (molde de madera), les daba forma a esas trenzas hasta elaborar un hermoso sombrero de color amarillo. Aquella habilidad que tenía su madre le hechizaba. Así que inició practicando con las fibras que su tutora dejaba caer al suelo. Desde pequeña demostró que tenía ese don, la habilidad y la destreza en las manos para confeccionar sombreros. A los 5 años de edad, cuando debía de estar jugando con muñecas o a la pelota, ya había tejido su primer sombrero, el cual vendió por la suma de 5 balboas. Doña Nely, de 62 años y beneficiaria del programa Ángel Guardián del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), tiene su taller en un rinconcito de su casa, ubicado en el corregimiento de La Tiza, un pueblo de artesanos de la provincia de Los Santos, donde sus residentes, en su mayoría personas mayores, viven una vida modesta en sus casas hechas de quinchas. Hace nueve años, un tumor en la columna le redujo la movilidad a Nely en sus piernas. Para movilizarse debe utilizar una silla de ruedas. Fue desahuciada, pero sobrevivió al cáncer tras superar varias sesiones de quimioterapia. También superó un aneurisma, una isquemia y una trombosis. A pesar de su discapacidad, se niega a quedarse quieta en su silla de ruedas. Nely es tenaz, perseverante, decidida y una apasionada por la cultura. Ella no teje simples fibras de junco… teje cultura, herencia y tradición. Su hija, quien lleva con orgullo su mismo nombre, describe a su madre como una mujer aguerrida y luchadora, que ama cada minuto de la vida y que tiene una conexión especial con los sombreros. La orgullosa artesana santeña reconoció que confeccionar sombreros es su vida. Al paso aclaró que no lo hace por dinero, sino por puro amor. Aseguró que laborar una pieza es laborioso y consume mucho tiempo de trabajo. Puede tomar hasta siete meses, dependiendo de cuántas vueltas tenga el sombrero. “De que vale tejer rápido, si luego queda feo el sombrero, es mucho mejor tejerlo despacio, sin apuros. En este trabajo la paciencia lo es todo” Comentó la artesana La historia que guarda el sombrero de junco: El folclorista Olmedo Guillén explicó que el sombrero de junco era utilizado en las faenas de campo. “Era un sombrero de trabajo, que ayudaba a repeler el sol y el calor en los días donde los hombres se ganaban la vida en el ‘monte’, donde pasaban largas horas” destacó Guillén. Para el folclorista, esta hermosa artesanía es un símbolo de la cultura panameña y constituye uno de los accesorios folklóricos más antiguos en la historia de la República. Los beneficiarios del programa Ángel Guardián son personas que, por su discapacidad, no ingresaron al mercado laboral y requieren del apoyo del Estado para tener una vida con oportunidades, igual que todos. La ministra del MIDES, María Inés Castillo, indicó que la historia de Nely representa el rostro del programa Ángel Guardián, que está conformado por panameños luchadores y perseverantes, que cada día, a pesar de sus discapacidades, aportan al crecimiento, social, económico y cultural de este país.