Panamá será sede de la XIV Olimpiada Latinoamericana de Astronomía y Astronáutica del 3 al 7 de octubre

Panamá será la sede de la XIV Olimpiada Latinoamericana de Astronomía y Astronáutica (OLAA), que se realizará en el marco de la Semana Mundial del Espacio, del 3 al 7 de octubre de 2022 en el Centro de Convenciones de la Ciudad del Saber, con la participación de cerca de 20 países de la región. La OLAA Panamá 2022 es un evento organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), la Fundación Ciudad del Saber (FCDS) y el Centro Nacional de Ciencias Espaciales de Panamá (CENACEP), con la visión de promover el conocimiento científico e identificar a los talentos jóvenes más destacados en un ambiente de colaboración, igualdad, ética y superación. Durante la Olimpiada los jóvenes realizan pruebas de conocimiento teórico y práctico de manera individual y en equipos conformados por estudiantes de diferentes países. Además, los estudiantes deben pasar por pruebas de observación que incluyen la localización de astros en un planetario o a cielo abierto y la prueba de cohetería que consiste en fabricar cohetes hechos de materiales reciclables propulsados por agua y aire. El próximo domingo 2 de octubre de 2022 se espera que las delegaciones compuestas por más de 130 personas arriben a nuestro país, dispuestos a demostrar todo su conocimiento para lograr colocarse como los campeones de la astronomía en Latinoamérica. La OLAA se fundó en Montevideo, Uruguay en el año 2008 y la primera edición fue en Brasil en el año 2009. Desde entonces se realiza cada año en diferentes países latinoamericanos, reuniendo a los estudiantes seleccionados por cada país en sus competencias nacionales. Panamá participó como país por primera vez en 2017. “Nos estamos preparando para recibir a los jóvenes latinoamericanos y que tengan una semana de intercambio científico y cultural memorable en sus vidas”. Indicó la Dra. María Heller, directora de Innovación en el Aprendizaje de la Ciencia y la Tecnología de la SENACYT Por su parte, la Dra. Madelaine Rojas, presidente de la OLAA Panamá 2022 y directora ejecutiva del CENACEP, explicó que: “Es un honor para Panamá desarrollar esta Olimpiada que busca fomentar entre los jóvenes el estudio de la Astronomía, la Astronáutica y ciencias afines, además de promover entre los participantes el intercambio de conocimientos y el espíritu de convivencia pacífica” Indicó por su parte la Dra. Madelaine Rojas El Dr. Jorge Arosemena, presidente ejecutivo de FCDS, explicó que: “Ciudad del Saber es el lugar ideal para celebrar esta Olimpiada: una antigua base militar transformada en espacio de conocimiento e innovación, donde en lugar de armas hoy tenemos libros y en lugar de soldados, estudiantes y profesionales. Nos sentimos felices de recibir a todos los participantes latinoamericanos a esta gran fiesta juvenil de la ciencia, la astronomía y la astronáutica”. La OLAA Panamá 2022 permitirá retornar a la presencialidad, después de celebrarse de forma virtual en 2021 y 2022 por efecto de la Pandemia. El evento internacional también contará con expositores de Norte América y Europa. Delegación de Panamá Durante el acto de lanzamiento se anunciaron a los representantes de Panamá en esta edición que son: Clarisse Herrera, del Instituto Cultural; Diana Gissel Garrido Samaniego y Diego Agustín Rodríguez Rodríguez, del Instituto Episcopal San Cristóbal; Edwin Del Cid, del Colegio San Francisco de Asís; Hazelle Isbeth Olivares Sánchez, del Instituto Adventista Panameño; Jerry Ernesto Wilson Barría, del Panama Preparatory School; Jhon Dave Montalvo Becker, de Howard Academy; Natalia Isabel Castellanos Cortez, del Centro de Formación Integral Bilingüe de Herrera Papa Francisco; Omar Daniel Graudins Solano, de la Escuela Secundaria El Macano; y Sofía Nicolle Pérez Pineda del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles. El líder es Kevin Amaya y el co-líder Salomón Barría de la Dirección Nacional de Ciencias Espaciales de la Universidad Tecnológica.

¿Las hormigas citadinas son más débiles?

Para entender los efectos de la urbanización y pérdida de bosques en los insectos, Dumas Gálvez estudia la capacidad de las hormigas para defenderse de las enfermedades en la ciudad y en la naturaleza Poco antes de que iniciara la crisis sanitaria por coronavirus en Panamá, Dumas Gálvez recibió una noticia inesperada: había sido elegido como becario del Secretary’s Distinguished Research Fellowship, que extendería por un año más su tiempo de investigación en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI). Era la primera vez que un panameño recibía este reconocimiento del Secretario del Smithsonian en Washington, su Director Ejecutivo, para el que compiten becarios de todos los centros de investigación del Smithsonian. Dumas es uno de los varios científicos panameños que descubrieron su pasión por la ciencia en STRI. En su caso fue el curso de biología tropical ofrecido por el Instituto cada año en la península Gigante (parte del Monumento Natural de Barro Colorado) cuando estuvo estudiando su segundo año de licenciatura. Aunque, echando para atrás, siempre llevó esa curiosidad por dentro. A los cinco años, viviendo en La Chorrera, descubrió dos nidos de candelilla en su patio. A un nido le empezó a dar las sobras de su comida y al otro no. Pronto se dio cuenta de que las hormigas que alimentaba le caminaban por la mano sin hacerle nada, mientras que las del otro nido sí lo picaban. “Yo sentía que estaba relacionado con mi olor: lo asociaban con la comida y por eso no me atacaban” recuerda. Después de pasar por estudios de plantas, mamíferos y aves a lo largo de su carrera, cuando hizo su doctorado en Ecología y Evolución en la Universidad de Lausanne (Suiza), regresó a su fascinación de la infancia: las hormigas. Y es lo que estudia como becario postdoctoral, bajo la asesoría de la científica Sabrina Amador. El 6 de marzo, tres días antes de confirmarse el primer caso de COVID-19 en Panamá, salió al camino del Oleoducto armado con coa, piqueta, pala y avena, en busca de nidos de la especie que estudia, la Ectatomma ruidum. A las hormigas les gusta la avena. La recogen del suelo y la llevan a su colonia, revelando la ubicación del nido. Con sus herramientas, Dumas y su asistente Eleodoro Bonilla, estudiante de biología de la Universidad de Panamá, se adentraron en las distintas cámaras de un nido, recolectando las hormigas de la colonia hasta encontrar a la reina: indicación de que habían. llegado a la última cámara. Ha hecho lo mismo con nidos en la ciudad, Paraíso, el Camino de Cruces y la isla Barro Colorado. Su pregunta es simple, pero ingeniosa: quiere comparar el sistema inmunológico de las hormigas en áreas urbanas; es decir, su defensa natural contra las enfermedades, con el de las que habitan entornos boscosos. Para hacerlo, las infecta con un hongo y mide su supervivencia. ¿Para qué nos sirve todo esto? Las hormigas que viven en sitios urbanos o en potreros, así como los hongos que las enferman, experimentan condiciones más secas y calientes que las de los bosques. A su vez, con el continuo crecimiento de las áreas urbanas y la pérdida de hectáreas de bosques tropicales cada año, el planeta está cada vez más caliente y seco. El proyecto de Dumas nos permitirá entender cómo estas condiciones influyen en la interacción de las hormigas con los hongos que las enferman. Y esto podría abrir una nueva línea de investigación en Panamá, relacionada con el sistema inmunológico y las amenazas naturales de los insectos que son importantes para la agricultura y economía, como las abejas, o para la salud, como los que transmiten enfermedades. En términos generales, también aporta a nuestra comprensión de cómo los organismos más sencillos se irán adaptando al cambio climático, algo que nos tocará hacer a todos. Cuando se implementó la cuarentena por el coronavirus en Panamá, Dumas mantenía toda su infraestructura de investigación en un laboratorio en Gamboa. Ahora mantiene 70 colonias de hormigas en un baño de su casa que nadie utiliza. Y esta solución temporal le ha permitido seguir avanzando durante la pandemia.

Los murciélagos silvestres pueden recordar sonidos por años

La investigadora May Dixon descubrió que los murciélagos que comen ranas reconocen tonos que les indican un premio en comida hasta cuatro años después Hay ciertas habilidades que, una vez adquiridas, pocas veces tenemos que aprenderlas nuevamente, como montar bicicleta o mirar a ambos lados antes de cruzar una calle. La mayoría de los estudios sobre aprendizaje y memoria a largo plazo en la naturaleza se enfocan en un puñado de especies de animales. Ahora, en una publicación en Current Biology, investigadores trabajando en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) comparten el primer reporte de memoria a largo plazo en murciélagos de labios con flecos (Trachops cirrhosus). “Los murciélagos de labios con flecos son un excelente organismo modelo emergente para estudiar ecología cognitiva y sensorial, el aprendizaje es una gran parte de sus vidas” explicó la bióloga M. May Dixon, autora principal de la publicación, quien acaba de terminar su doctorado en la Universidad de Texas en Austin. La habilidad de estos murciélagos para aprender y retener información significa que cuando cazan ranas, su principal presa, no tienen que reaprender continuamente cuáles llamados indican una rana comestible, venenosa o demasiado grande para transportar. Dixon y colegas entrenaron a 49 murciélagos silvestres a reaccionar a tonos de llamada de teléfono celular reproducidos a través de bocinas. Los murciélagos que reaccionaron a dos de los tonos encontraron un premio de pescado sobre la bocina cada vez, pero cuando reaccionaron a otros tres tonos, nunca recibieron premio. Rápidamente aprendieron a volar a la bocina cuando los tonos indicaban comida, y a no responder a los otros tonos. Luego se les colocó microchips a los murciélagos y fueron liberados en el Parque Nacional Soberanía en Panamá. Los investigadores recapturaron ocho de los murciélagos entrenados entre uno y cuatro años después, y al reproducir nuevamente los sonidos experimentales, los murciélagos reconocieron y reaccionaron a los dos tonos de llamadas premiados hasta cuatro años después. Para comparar, el experimento incluyó 17 murciélagos de labios con flecos no entrenados, los cuales usualmente movieron sus orejas atentamente, pero no volaron al oír los sonidos. Los tonos de llamada que escogieron para los experimentos, una alerta de mensaje de texto entrante y el sonido de desbloqueo de alarma de un carro, debían ser obviamente generados por humanos, para que los murciélagos no los oyeran por casualidad en la naturaleza, pero suficientemente parecidos a un llamado de rana para que los murciélagos se interesaran. En cuanto a los tonos descartados o los no premiados que los murciélagos aprendieron a ignorar, los investigadores reprodujeron uno de ellos a los murciélagos recapturados, y seis de los ocho murciélagos entrenados se acercaron al oírlo. “STRI ha sido la base para muchísima investigación hecha con murciélagos. Han reunido una gran base de datos sobre los murciélagos de labios con flecos, sobre experimentos hechos con estos, qué estímulos han utilizado, así que si capturas un murciélago que ha sido capturado antes, ya tienes toda su historia. Hay pocos lugares en el mundo donde puedes tener esa cantidad de detalles,” dice Dixon. “Yo pasé de apreciar a los murciélagos sin pensar que eran particularmente interesantes, a darme cuenta de que son pequeñas criaturas muy complejas, con grandes personalidades y formas muy cautivadoras de interactuar con el mundo.”

¿Cómo los genes de las mariposas hacen posible que imiten los patrones de color de alas de otras?

La joven entomóloga Sol Parra utiliza tecnología de edición genética para comprender cómo el mimetismo de patrones de color evoluciona en mariposas. Especies diferentes de las deslumbrantes y coloridas mariposas Heliconius son conocidas por su habilidad de desarrollar patrones de color de alas casi idénticos, una defensa evolutiva contra aves insectívoras, las cuales reconocen que mariposas con ciertos patrones de alas tienen mal sabor. Mientras más parecidas las mariposas, más rápidamente las aves aprenden a evitar comer cualquiera de ellas. Particularmente intrigados por dos especies, Heliconius erato y Heliconius melpomene, los investigadores quieren saber por qué cada especie tiene tantas subespecies que imitan los patrones de alas de su contraparte en la otra especie. Los científicos que trabajan en el Laboratorio Heliconius de Gamboa del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales descubrieron qué determina el fenotipo (características observables) en las mariposas, causando los patrones de color de alas casi idénticos: un gen en la secuencia de ADN de las Heliconius llamado WntA. Utilizando la tecnología CRISPR de edición genética, los investigadores inyectaron huevos frescos de mariposas con una proteína llamada CRISPR-Cas9, la cual se adhiere al gene WntA y lo saca de la secuencia de ADN, cortando la cadena. Las células rellenan el espacio y reparan la cadena, pero sin la plantilla que trae el gen WntA, las mariposas adultas frecuentemente desarrollan patrones de alas asimétricos aparentemente aleatorios, lo cual prueba que el gen contiene la información que determina los patrones de color. “Las zonas reguladoras son áreas en la secuencia del ADN a las cuales otras proteínas se pueden adherir, y estas proteínas promueven o inhiben la expresión del gen. En otras palabras, sin estas redes que regulan al gen WntA, las alas de una mariposa pueden no lucir como se espera.” explica Parra. Parra continuará este estudio hasta Julio, inyectando huevos y estudiando los resultados, con la esperanza de comprender cómo exactamente las regiones reguladoras en el ADN de las mariposas trabajan sobre este gen. “He trabajado con insectos desde el principio, y me interesa cómo el mimetismo ha evolucionado en las Lepidópteras (polillas y mariposas), y los fenómenos que explican el mimetismo desde la genética,” Parra declara. Debido a que las mariposas son organismos modelos para estudios evolutivos, los resultados de esta investigación podrían revelar mucho sobre cómo se adaptan en un mundo altamente cambiante.