Se aprueba nuevo Plan de Manejo para el área protegida de la Cordillera de Coiba

Panamá amplió el área marina protegida de la Cordillera de Coiba de 17 mil a 68 mil kilómetros cuadrados aproximadamente, cumpliendo anticipadamente con la meta de la “Iniciativa 30×30” del Marco Mundial de la Diversidad Biológica de proteger el 30% de las áreas marinas del país para el 2030. Menos de un año después, en febrero de 2022, el biólogo marino del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) Héctor Guzmán, junto a un equipo consultor multidisciplinario, entregó el plan de manejo final para el área protegida ampliada que fue recientemente aprobada por el Ministerio de Ambiente de Panamá, según resolución número DM-No. 0089-2022 del 3 de marzo del 2022. El área protegida ampliada de la Cordillera de Coiba, ubicada a 100 km al sur del Parque Nacional Coiba, es única en que cuenta con varias cadenas montañosas submarinas llenas de mucha biodiversidad por descubrir. Es un ecosistema que resguarda catorce especies de mamíferos marinos que la usan como zona de migración y alimentación, como la ballena azul, el cachalote y el rorcual del norte, además de tortugas marinas, peces picudos, tiburones y otras especies, en su mayoría vulnerables o en peligro de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. La ampliación del área marina protegida de la Cordillera de Coiba mejora la conectividad del Corredor Marino del Paciìfico Este Tropical, fortaleciendo la conservación y el uso sostenible de las aguas protegidas entre Isla de Coco en Costa Rica, Galápagos en Ecuador, Malpelo y Gorgona en Colombia y Coiba en Panamá. “Meses de arduo trabajo con nuestro equipo consultor y más de 20 consultas ciudadanas nos permitieron diseñar y justificar la extensión y el Plan de Manejo del área protegida Cordillera de Coiba”, dijo Guzmán. “Gracias a los fondos de la Fundación Wyss y STRI y al apoyo de la Fundación MissionBlue, la Red Migramar y las autoridades locales por hacer posible esta labor”. “Fue una experiencia nueva para mí el poder coordinar con Héctor este esfuerzo de conservación tan grande para Panamá, y lo logramos” dijo Marco Díaz, coordinador general del equipo consultor. El plan prohíbe completamente la pesca en dos terceras partes del área protegida, y en el tercio restante permite únicamente la pesca sostenible, como por ejemplo la pesca conocida como caña y línea que deberá regularse apropiadamente. Eso reducirá la pesca incidental de especies migratorias, la cual pone en peligro la salud de los océanos. También propone una zonificación de usos novedosa y dinámica que debe reevaluarse cada dos años en adaptación al cambio climático y manejo pesquero, así como una gestión del plan de manejo basada en un comité de gobernanza balanceado, conformado por representantes de los distintos grupos locales e internacionales interesados. Entre otras cosas, el comité velará por la aprobación de las investigaciones científicas en la zona, establecerá las políticas de conservación y uso sostenible del área protegida y gestionará ayuda para el cumplimiento de sus objetivos y el mejoramiento de sus condiciones. “Gracias al consorcio Blue Nature Alliance pudimos conseguirle fondos adicionales a Panamá para establecer por primera vez en el país un sistema de monitoreo satelital de la flota pesquera, que permita erradicar la pesca ilegal y controlar la legal. Esta será un área genuinamente protegida” dijo guzzmán Para el director de STRI, Joshua Tewksbury, es motivo de orgullo que el Instituto haya sido parte del equipo interinstitucional multidisciplinario que desarrolló con tanta dedicación la justificación para la expansión y el plan de manejo para el área protegida ampliada de la Cordillera de Coiba y espera continuar realizando colaboraciones basadas en la ciencia que permitan al país alcanzar otros hitos en pro de la sostenibilidad.
Intimando con el manglar

Las especies de corales tropicales pueden haber encontrado un hábitat alternativo donde prosperar frente al cambio climático En un día cualquiera entre 2016 y 2019, se le podía encontrar a Heather Stewart buceando entre los manglares del archipiélago de Bocas del Toro, en la costa caribeña de Panamá. Durante años visitó estos bosques costeros que marcan el límite entre la tierra y el mar, tratando de comprender por qué algunos corales habían empezado a crecer dentro de ellos. Los corales y los manglares crecen cerca los unos de otros en los ecosistemas costeros tropicales, pero encontrarlos compartiendo el mismo hábitat parecía tratarse de un rasgo evolutivo que ameritaba una explicación. La ex becaria de doctorado del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y ahora asociada postdoctoral en restauración de manglares de la Universidad de las Islas Vírgenes, exploró 29 lugares donde coexisten los manglares y corales. Descubrió que a los corales les iba mejor en grandes bosques de manglares inundados, con abundante flujo de agua de mar. En cambio, las zonas con gran afluencia de agua dulce o con mayores niveles de impacto humano —desarrollo de la tierra y contaminación— eran inadecuadas para los corales. “Creemos que es importante contar con un sistema de clasificación global de los hábitats en que manglares y corales coexisten, porque durante casi un siglo se ha sabido que estos sistemas existen, pero la comunidad científica los ha ignorado en gran medida. Ahora, con todas las amenazas a las que se enfrentan los corales, desde el calentamiento y la acidificación de los océanos hasta la contaminación y la sedimentación, los corales son cada vez más susceptibles a las enfermedades. Por ello hay un mayor interés en estos posibles refugios que puedan ayudar a la supervivencia de los corales en el futuro” dijo Stewart Sus análisis, publicados recientemente en la revista PLOS One, describen cuatro tipos de hábitats en que los corales coexisten con los manglares: en lagunas, a lo largo de arroyos, en el borde de los manglares o completamente bajo la sombra del dosel de los manglares. Estos hábitats son también bastante diversos, con unas 130 especies de corales viviendo en ellos. “Revisitar la literatura histórica en busca de descripciones de CMC nos ayudó a comprender la visión holística que necesitábamos para clasificar los sistemas nos inspiramos en los primeros sistemas de clasificación de bosques de manglar y corales, y tratamos de adaptar su simplicidad en nuestra propia clasificación. Queríamos que los tipos fueran lo suficientemente específicos para establecer una distinción entre ellos, pero también lo suficientemente sencillos como para que pudieran aplicarse con facilidad en el campo” Añadió Rafael Araújo, coautor del estudio e investigador asociado senior en el Departamento de Biología Marina y Ecología de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami. Garantizar la supervivencia de los corales es crucial para la salud de los océanos, ya que albergan aproximadamente un tercio de todas las especies marinas. Los manglares son hábitats igualmente importantes que sirven de viveros para miles de especies, mantienen la calidad del agua y protegen los entornos costeros de la erosión y las tormentas. También son algunos de los ecosistemas más susceptibles al cambio climático y al impacto humano, por lo que entender estos hábitats alternativos en los que ambos coexisten puede tener implicaciones a largo plazo para su conservación y manejo. Los autores fueron más allá y crearon un modelo para predecir dónde podrían existir otros hábitats CMC a nivel mundial. Su simulación sugiere que estas comunidades podrían ser comunes en todos los trópicos, con una mayoría en el Océano Pacífico. Investigaciones futuras deberían centrarse en estos sitios para obtener más información sobre la dinámica de los diferentes tipos de hábitats CMC y las condiciones ambientales que impulsan su establecimiento. “Este estudio también es un llamado a otros científicos para que busquen y documenten lo mejor que puedan las asociaciones entre manglares y corales coexistentes. A medida que haya más información disponible, comprenderemos mejor las condiciones ambientales que hacen que estos sistemas prosperen. Como tal, esperamos ver muchas más descripciones de los hábitats CMC en la literatura y cómo estas ocurrencias encajan en nuestra clasificación” dijo Araújo El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en ciudad de Panamá, Panamá, es una unidad de la Institución Smithsonian. El Instituto promueve la comprensión de la naturaleza tropical y su importancia para el bienestar de la humanidad, capacita estudiantes para llevar a cabo investigaciones en los trópicos, y fomenta la conservación mediante la concienciación pública sobre la belleza e importancia de los ecosistemas tropicales.
Los murciélagos silvestres pueden recordar sonidos por años

La investigadora May Dixon descubrió que los murciélagos que comen ranas reconocen tonos que les indican un premio en comida hasta cuatro años después Hay ciertas habilidades que, una vez adquiridas, pocas veces tenemos que aprenderlas nuevamente, como montar bicicleta o mirar a ambos lados antes de cruzar una calle. La mayoría de los estudios sobre aprendizaje y memoria a largo plazo en la naturaleza se enfocan en un puñado de especies de animales. Ahora, en una publicación en Current Biology, investigadores trabajando en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) comparten el primer reporte de memoria a largo plazo en murciélagos de labios con flecos (Trachops cirrhosus). “Los murciélagos de labios con flecos son un excelente organismo modelo emergente para estudiar ecología cognitiva y sensorial, el aprendizaje es una gran parte de sus vidas” explicó la bióloga M. May Dixon, autora principal de la publicación, quien acaba de terminar su doctorado en la Universidad de Texas en Austin. La habilidad de estos murciélagos para aprender y retener información significa que cuando cazan ranas, su principal presa, no tienen que reaprender continuamente cuáles llamados indican una rana comestible, venenosa o demasiado grande para transportar. Dixon y colegas entrenaron a 49 murciélagos silvestres a reaccionar a tonos de llamada de teléfono celular reproducidos a través de bocinas. Los murciélagos que reaccionaron a dos de los tonos encontraron un premio de pescado sobre la bocina cada vez, pero cuando reaccionaron a otros tres tonos, nunca recibieron premio. Rápidamente aprendieron a volar a la bocina cuando los tonos indicaban comida, y a no responder a los otros tonos. Luego se les colocó microchips a los murciélagos y fueron liberados en el Parque Nacional Soberanía en Panamá. Los investigadores recapturaron ocho de los murciélagos entrenados entre uno y cuatro años después, y al reproducir nuevamente los sonidos experimentales, los murciélagos reconocieron y reaccionaron a los dos tonos de llamadas premiados hasta cuatro años después. Para comparar, el experimento incluyó 17 murciélagos de labios con flecos no entrenados, los cuales usualmente movieron sus orejas atentamente, pero no volaron al oír los sonidos. Los tonos de llamada que escogieron para los experimentos, una alerta de mensaje de texto entrante y el sonido de desbloqueo de alarma de un carro, debían ser obviamente generados por humanos, para que los murciélagos no los oyeran por casualidad en la naturaleza, pero suficientemente parecidos a un llamado de rana para que los murciélagos se interesaran. En cuanto a los tonos descartados o los no premiados que los murciélagos aprendieron a ignorar, los investigadores reprodujeron uno de ellos a los murciélagos recapturados, y seis de los ocho murciélagos entrenados se acercaron al oírlo. “STRI ha sido la base para muchísima investigación hecha con murciélagos. Han reunido una gran base de datos sobre los murciélagos de labios con flecos, sobre experimentos hechos con estos, qué estímulos han utilizado, así que si capturas un murciélago que ha sido capturado antes, ya tienes toda su historia. Hay pocos lugares en el mundo donde puedes tener esa cantidad de detalles,” dice Dixon. “Yo pasé de apreciar a los murciélagos sin pensar que eran particularmente interesantes, a darme cuenta de que son pequeñas criaturas muy complejas, con grandes personalidades y formas muy cautivadoras de interactuar con el mundo.”
Coiba posee la mayor densidad de tortugas carey del Pacifico Oriental Tropical

Biólogos del Ministerio de Ambiente, (MiAMBIENTE) indicaron que el Parque Nacional Coiba es la zona con mayor densidad de tortugas carey dentro de todo el Pacifico Oriental Tropical que va desde el sur de México hasta Ecuador, siendo esta una de zona privilegiada para la especie en peligro crítico de extinción. Este logro, de acuerdo con los expertos de MiAMBIENTE, es producto del continuo trabajo de monitoreo dentro del Parque Nacional Coiba que se desarrolla con el objetivo de conocer su biodiversidad, especialmente para conocer la evolución de las tortugas marinas carey, especie icónica de esta reserva de gran valor por sus numerosos ecosistemas. De acuerdo con Marino Abrego, biólogo marino de la Dirección de Costas y Mares de MiAMBIENTE, el monitoreo a las tortugas carey se realiza por ser una de las 7 especies presentes en todo el mundo y una de las 2 que están en peligro crítico de extinción. Según explicó, el trabajo consiste en levantar los datos e información para conocer más sobre esta especie, proceso que se realiza a largo plazo con el fin de posicionar al Parque Nacional Coiba como un área donde siempre encontraremos este tipo de tortugas. Recientemente se llevó a cabo una jornada de monitoreo, en este último monitoreo fueron capturadas 72 tortugas carey, de las cuales 22 fueron individuos nuevos y 50 fueron recapturas que habían sido marcadas en campañas anteriores. Lo importante de este monitoreo es que se observa que cada vez están llegando nuevas especies a esta zona, ya sea por alimentación o forrajeo. Las jornadas de monitoreo se realizan dos veces año, uno verano y otra en invierno, con la intención de ver en qué época del año se encuentran mayor cantidad de tortugas y consisten en una jornada tanto matutina como nocturna de captura y recaptura de tortugas marinas, donde se evalúa su estado de salud, peso y medidas. Se observa si están o no plaqueadas, la talla de su caparazón, aletas, peso y dimensiones para la evaluación y cotejo de datos. Si es una que ya estaba en la base de datos, se actualiza y se verifica su evolución, y si son nuevas, se procede al registro en la base de datos y toda su evaluación. También es importante señalar que la talla de estas especies nos refleja un indicativo si el recurso marino donde ellas se encuentran, que son los arrecifes coralinos, están en condiciones aptas para la alimentación de estos.
¿Cómo los genes de las mariposas hacen posible que imiten los patrones de color de alas de otras?

La joven entomóloga Sol Parra utiliza tecnología de edición genética para comprender cómo el mimetismo de patrones de color evoluciona en mariposas. Especies diferentes de las deslumbrantes y coloridas mariposas Heliconius son conocidas por su habilidad de desarrollar patrones de color de alas casi idénticos, una defensa evolutiva contra aves insectívoras, las cuales reconocen que mariposas con ciertos patrones de alas tienen mal sabor. Mientras más parecidas las mariposas, más rápidamente las aves aprenden a evitar comer cualquiera de ellas. Particularmente intrigados por dos especies, Heliconius erato y Heliconius melpomene, los investigadores quieren saber por qué cada especie tiene tantas subespecies que imitan los patrones de alas de su contraparte en la otra especie. Los científicos que trabajan en el Laboratorio Heliconius de Gamboa del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales descubrieron qué determina el fenotipo (características observables) en las mariposas, causando los patrones de color de alas casi idénticos: un gen en la secuencia de ADN de las Heliconius llamado WntA. Utilizando la tecnología CRISPR de edición genética, los investigadores inyectaron huevos frescos de mariposas con una proteína llamada CRISPR-Cas9, la cual se adhiere al gene WntA y lo saca de la secuencia de ADN, cortando la cadena. Las células rellenan el espacio y reparan la cadena, pero sin la plantilla que trae el gen WntA, las mariposas adultas frecuentemente desarrollan patrones de alas asimétricos aparentemente aleatorios, lo cual prueba que el gen contiene la información que determina los patrones de color. “Las zonas reguladoras son áreas en la secuencia del ADN a las cuales otras proteínas se pueden adherir, y estas proteínas promueven o inhiben la expresión del gen. En otras palabras, sin estas redes que regulan al gen WntA, las alas de una mariposa pueden no lucir como se espera.” explica Parra. Parra continuará este estudio hasta Julio, inyectando huevos y estudiando los resultados, con la esperanza de comprender cómo exactamente las regiones reguladoras en el ADN de las mariposas trabajan sobre este gen. “He trabajado con insectos desde el principio, y me interesa cómo el mimetismo ha evolucionado en las Lepidópteras (polillas y mariposas), y los fenómenos que explican el mimetismo desde la genética,” Parra declara. Debido a que las mariposas son organismos modelos para estudios evolutivos, los resultados de esta investigación podrían revelar mucho sobre cómo se adaptan en un mundo altamente cambiante.