¿Cómo los genes de las mariposas hacen posible que imiten los patrones de color de alas de otras?

La joven entomóloga Sol Parra utiliza tecnología de edición genética para comprender cómo el mimetismo de patrones de color evoluciona en mariposas. Especies diferentes de las deslumbrantes y coloridas mariposas Heliconius son conocidas por su habilidad de desarrollar patrones de color de alas casi idénticos, una defensa evolutiva contra aves insectívoras, las cuales reconocen que mariposas con ciertos patrones de alas tienen mal sabor. Mientras más parecidas las mariposas, más rápidamente las aves aprenden a evitar comer cualquiera de ellas. Particularmente intrigados por dos especies, Heliconius erato y Heliconius melpomene, los investigadores quieren saber por qué cada especie tiene tantas subespecies que imitan los patrones de alas de su contraparte en la otra especie. Los científicos que trabajan en el Laboratorio Heliconius de Gamboa del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales descubrieron qué determina el fenotipo (características observables) en las mariposas, causando los patrones de color de alas casi idénticos: un gen en la secuencia de ADN de las Heliconius llamado WntA. Utilizando la tecnología CRISPR de edición genética, los investigadores inyectaron huevos frescos de mariposas con una proteína llamada CRISPR-Cas9, la cual se adhiere al gene WntA y lo saca de la secuencia de ADN, cortando la cadena. Las células rellenan el espacio y reparan la cadena, pero sin la plantilla que trae el gen WntA, las mariposas adultas frecuentemente desarrollan patrones de alas asimétricos aparentemente aleatorios, lo cual prueba que el gen contiene la información que determina los patrones de color. “Las zonas reguladoras son áreas en la secuencia del ADN a las cuales otras proteínas se pueden adherir, y estas proteínas promueven o inhiben la expresión del gen. En otras palabras, sin estas redes que regulan al gen WntA, las alas de una mariposa pueden no lucir como se espera.” explica Parra. Parra continuará este estudio hasta Julio, inyectando huevos y estudiando los resultados, con la esperanza de comprender cómo exactamente las regiones reguladoras en el ADN de las mariposas trabajan sobre este gen. “He trabajado con insectos desde el principio, y me interesa cómo el mimetismo ha evolucionado en las Lepidópteras (polillas y mariposas), y los fenómenos que explican el mimetismo desde la genética,” Parra declara. Debido a que las mariposas son organismos modelos para estudios evolutivos, los resultados de esta investigación podrían revelar mucho sobre cómo se adaptan en un mundo altamente cambiante.

David y Génesis, los jóvenes que lograron su primer empleo sin experiencia en tiempo de pandemia

Los colonenses David Antonio González y Génesis Barría tienen una historia en común. Ambos obtuvieron su primer empleo luego de completar una pasantía laboral en el programa Padrino Empresario del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES). Lo interesante de este relato es que los jóvenes firmaron su primer contrato sin experiencia laboral en tiempo de pandemia, en un momento donde el empleo en el país se contrajo abruptamente, luego que el programa le brindara la oportunidad de demostrar su potencial a través de una práctica remunerada. David, de 18 años, fue contratado en febrero de 2022, luego de realizar una pasantía de cinco meses que le permitió adquirir experiencia y desarrollar ese ADN que caracteriza al buen colaborador. En Talleres Industriales, ubicado en el centro de Colón, aprendió a realizar mantenimientos a carros sedanes, pick-up, camiones, grúas y generadores de electricidad. También aprendió a trabajar en equipo, a seguir instrucciones, a alcanzar metas y modular su forma de hablar. Además, adquirió las cualidades que se requieren en todo trabajo, como la responsabilidad, la puntualidad, la honestidad y el compromiso. Con la pasantía recibió una beca, que le permitió graduarse en el Instituto Profesional y Técnico de Colón (IPTC) con un promedio final de 4.4. Con la experiencia que adquirió decidió estudiar Mecánica Industrial en la universidad. Actualmente, cursa el primer año en la carrera. David recuerda que a las 6:00 a.m. del 2 de febrero lo llamaron de Talleres Industriales para indicarle que había una vacante disponible, era claro que la pasantía que había realizado no pasó desapercibida. El gerente de Recursos Humanos de Talleres Industriales, Manuel De León, explicó que a David lo contrataron por su sentido de responsabilidad que demostró durante la pasantía y su interés de querer aprender cada día, cualidades que debe tener cada trabajador. Mientras que Génesis Barría, de 19 años, fue contratada en marzo de 2021, luego de estar un año en el programa. Tras demostrar sus cualidades obtuvo una vacante en la empresa LIOR, ubicada en la Zona Libre de Colón. Al igual que a David, la pasantía le permitió culminar su bachiller en Contabilidad en el colegio José Guardia Vega. A pesar de estudiar y trabajar, se graduó con un promedio de 4.8. Génesis inició realizando inventarios, luego se encargó de generar los pagos de servicios de la empresa. di cha experiencia Potenció su desarrolo y aprendió a diseñar su futuro. Quiere ser docente universitaria y hacer una carrera prestigiosa en contabilidad. Durante el tiempo de la pasantía, los estudiantes reciben supervisión académica mediante monitoreo de boletines, comprobantes de pago de matrícula y visitas a colegios. Participan de jornadas de capacitación que son dirigidas tanto a adolescentes como a tutores en temas de su propia realidad. De acuerdo con la directora de Padrino Empresario del MIDES, en la actualidad se cuenta con el patrocinio de 55 empresas auspiciantes, 17 de las cuales han ingresado en post pandemia. En ese sentido, hizo un llamado a los empresarios a que se sumen a ese espacio que genera beneficios para todos. La historia de David y Génesis demuestra que los jóvenes tienen mucho que aportar al desarrollo laboral. Ambos a su corta edad están asumiendo retos, responsabilidades y deberes, cualidades que están forjando su futuro profesional. Relatos similares a estos se replican a diario dentro de Padrino Empresario, un programa que conecta a los jóvenes con el mercado laboral.

Monos capuchinos de cara blanca bajan de los árboles en Isla Coiba, Panamá

Al cruzar un tramo de océano de 23 kilómetros desde tierra firme en Panamá hasta Coiba, la isla más grande en el Pacífico Oriental, un grupo de intrépidos biólogos esperaban encontrar especies nunca antes reportadas. Pero además de descubrir nuevas especies, el equipo del Coiba BioBlitz del 2015 se sorprendió al descubrir que los monos capuchinos allí pasaban mucho tiempo en el suelo. «La mayoría de nosotros hemos trabajado en Isla Barro Colorado (la estación de investigación del Smithsonian localizada en el lago Gatún en Panamá) donde los monos capuchinos están acostumbrados a las personas, pero nunca los habíamos visto pasar tanto tiempo en el suelo del bosque», comentó Claudio Monteza, quien está haciendo su Doctorado en el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y en la Universidad de Konstanz. “Nunca vimos a las mamás cargando bebés bajar al suelo como lo hicimos en Coiba. Incluso los grupos más habitados en Barro Colorado son muy cuidadosos con los bebés». Aislada del continente, alrededor de 12 y 18 mil años, Coiba es el hogar de plantas y animales que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Cuando los españoles navegaron por primera vez a Coiba en 1516, los cronistas informaron que la isla estaba densamente poblada por pueblos indígenas, pero para 1550, la isla había sido despoblada, dejando solo un pequeño asentamiento de colonos españoles. Y de 1919 a 2004, la isla fue una colonia penal donde se restringieron los movimientos de los prisioneros, dejando la mayor parte de la isla a sus habitantes salvajes. Claudio sospechó que la valentía de los capuchinos de Coiba podría tener una explicación simple: Coiba carece de jaguares, de pumas, de tayras (comadrejas grandes), de coyotes, de jaguarundis y de ocelotes, todos identificados como depredadores de acuerdo con restos de capuchinos encontrados en muestras fecales. Una de las razones por las que nadie ha estudiado esto antes es porque es casi imposible para los investigadores observar los efectos de los depredadores que se asustan cuando se encuentran con científicos. Pero el equipo de Claudio resolvió este problema usando cámaras. Instalaron cámaras trampa a la altura de las rodillas en las bases de los árboles en Coiba y en una isla cercana mucho más pequeña llamada Jicarón. El movimiento activa las grabadoras de video en las trampas. Luego compararon los videos de monos en las islas con videos de cámaras trampa en tres sitios continentales: la estación de investigación STRI en Isla Barro Colorado, la cercana Península Gigante y en el Parque Nacional Soberanía de Panamá, parte de un estudio realizado por el científico Patrick Jansen como parte de la Red mundial de evaluación y monitoreo de la ecología tropical (TEAMS por sus siglas en inglés). «No registramos ningún depredador de mamíferos en las islas oceánicas, y había más depredadores en el Parque Nacional Soberanía que en Barro Colorado o la Península Gigante, os resultados fueron los que esperábamos en ausencia de depredadores: el tamaño de las tropas de monos en la isla de Coiba era mucho mayor que en cualquiera de los sitios de tierra firme» Comentó claudio Los monos en los sitios donde había depredadores también pasaron más tiempo en el suelo durante la mitad del día, cuando los depredadores están menos activos. Por el contrario, los monos en las islas del Pacífico no centraron su actividad a cierta hora del día. Las visitas más largas al terreno se realizaron en Jicarón (14.5 minutos) y las Islas Coiba (7.9 minutos). Los primates que descendían de los árboles jugaron un papel importante en la evolución humana, pero las explicaciones aún controvertidas generalmente implican cambios en el clima o la dieta.