HISTORIAS

Te contamos las historias más motivadoras que puedas conocer, son ejemplos de vida que nos recuerdan que no podemos perder la fe en la humanidad.

“La música es quizás una de las cosas más importantes que puedes aprender en la vida”: Gonzalo Horna Herrera

Raúl Rubio GuardiaPeriodista y escritorEspecial para www.lobuenosedice.com Gonzalo Horna Herrera está convencido de que se puede vivir de la música en Panamá, siempre y cuando se conozca tu mercado, ya que “la industria musical comprende muchas profesiones y existen muchísimas oportunidades”. Este cantautor panameño tuvo su primera experiencia musical a los 14 años en una banda de rock de la que fue su guitarrista rítmico, y que le permitió ir ampliando sus horizontes para posteriormente continuar en el ámbito artístico. Después de esa experiencia, las puertas se fueron abriendo poco a poco para Horna Herrera, quien en la actualidad sigue componiendo canciones y desarrollando todo su talento para brindar al público lo mejor de su repertorio en cada presentación, además de llevar el mensaje de la música a cada rincón del país y al exterior. Tuvimos la oportunidad de conversar con este talento 100% panameño unos minutos dentro de su ajetreada agenda y nos dio a conocer acerca de su carrera como músico, de las sensaciones que experimenta un artista una vez está en el escenario, además de las razones que lo llevan a componer sus temas y en quién se inspira para ello. 1- ¿Cuándo fue la primera vez que te ves que te vinculaste con la música?Cuando tenía como 14 años, a través de una amiga conocí y me uní por primera vez a una banda de rock. Me hicieron una audición y me convertí en el guitarrista rítmico de la banda Kriterio Formado. 2- ¿A qué edad recuerdas haber tocado tu primer instrumento?Mi papá toca guitarra y siempre hubo una en algún lugar de la casa. Como a los 10 años la agarré un día y mi papá pasó y me enseñó mis primeros acordes. Esa navidad él me regaló una guitarra. Recuerdo que desde que me senté con mi propia guitarra por primera vez, supe que iba a seguir tocando toda la vida. 3- ¿Qué despertó en ti la curiosidad por la música?Mi familia siempre fue muy musical. El tipo de personas que iban cantando en el carro camino a la playa o yendo al interior para carnavales. Mi abuela y su hermano tocaban piano, leían partituras. Mi papá era guitarrista de oído, el que le ponían la guitarra en las fiestas para cantar los éxitos de radio del momento. La música siempre estuvo ahí. 4- ¿Qué significa ser músico para ti?Para mí ha significado abrazar mi humanidad, entender las motivaciones, las emociones, poder transmitirlas a través de acordes y melodías… y a veces apreciar el silencio. 5- ¿Se puede vivir de la música en un país como Panamá?Seguro que se puede. La industria musical comprende muchas profesiones y existen muchísimas oportunidades para vivir de la música en Panamá. Como artista, quizás es preciso conocer tu mercado. Por ejemplo, dudo que algún compositor pudiese lograr mucho en Panamá cantando canciones sobre el invierno y la nieve. Aquí pega lo tropical, lo bailable, música de fiesta. 6- ¿Quiénes son tu inspiración a la hora de componer los temas?Creo que depende de cómo abordo la canción. A veces hay una temática que quiero abordar: a veces estoy jugando con la guitarra y los acordes evocan palabras o fonemas que me dictan una letra. A veces juego con palabras y se me ocurre un buen título y empiezo a desarrollar la canción desde ahí. 7- ¿Basado en qué temáticas escribes tus canciones?Cuando escucho canciones de otros artistas, siempre me han gustado las canciones que puedo cantar como si me hubiesen pasado a mí. Asi que he tratado de usar temas con los que otras personas puedan identificarse y cantarlas con ese feeling también. Siempre he tratado de componer desde mi experiencia, para que sea real, no un cuento. Puede que una canción sea una amalgama de experiencias; pedacitos de vivencias distintas, pero contadas como una historia en sí. 8- Lo más difícil de ser músico en PanamáPara ciertos géneros musicales Panamá es un país muy pequeño. En países como México, una sola ciudad puede tener el doble de la población de nuestro país, y tienen cuatro, cinco, seis ciudades así. Tener mercados así de grandes le brinda a sus artistas oportunidades que no tenemos en un país tan pequeño como Panamá. El internet ayuda muchísimo a dar a conocer el material fonográfico de nuestros artistas, pero carecemos de la experiencia que brinda una constante actividad de giras y conciertos. 9- El mejor y el peor momento que has vivido en tu carrera artísticaEl peor momento fue tener que cancelar una presentación bastante importante en el lanzamiento de una revista, porque me había salido un nódulo en las cuerdas vocales y no podía cantar. Tuve que pasar 6 meses sin hablar (3 meses antes y 3 meses después de la cirugía), para removerlo. Mejores momentos hay muchos, pero quizás uno recurrente pasa como 1 o 2 minutos después de empezar un show en vivo. Antes de empezar siempre hay nervios; si no estas nervioso, no estas prestando atención. Empieza la primera canción y todavía están esas mariposas en el estómago. Y el momento mágico ocurre un minuto después, cuando desaparecen los nervios y solo estas ahí, haciendo que la música suceda. 10- ¿Qué género musical tomas más en cuenta a la hora de componer?Lo mío siempre ha sido el pop rock. Siempre habrá experimentación, pero siempre termino en el pop rock. 11- Háblanos un poco de tus producciones musicales y el movimiento Tocando MaderaTocando Madera empezó como una gira itinerante de cantautores, junto a Yigo Sugasti y Harith Villalobos. Hicimos quizás 30 o 40 presentaciones el primer año, incluyendo abrir el concierto en ATLAPA a Eros Ramazotti, y en una discoteca a Plastilina Mosh. Tocamos hasta en la Cárcel de Mujeres…jaja. El proyecto creció y llegó a incluir más de 50 cantautores panameños. Hoy en día es una fundación establecida para el desarrollo de la canción y cantautores panameños. La verdad es un honor poder decir, no solo que formo parte, sino que estuve ahí el día uno, cuando

“La música es quizás una de las cosas más importantes que puedes aprender en la vida”: Gonzalo Horna Herrera Leer más »

Candelero Villarreal, el maestro del cuero que confecciona uno de los calzados más tradicionales de Panamá

Aunque vive en una modesta casa provista estrictamente de lo necesario, Candelero Villarreal, de 68 años de edad, asegura que es un hombre rico. Y es que él considera que tiene todo lo que necesita para vivir: aire en sus pulmones, un viejo radio donde escucha cumbia, un acordeón que le recuerda sus años mozos, una esposa que lo ama y un taller donde confecciona uno de los calzados más antiguos del país, la cutarra. Es un artesano de la vieja escuela del programa B/. 120 a los 65 del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), que realiza todos sus trabajos a mano en su casa, ubicada en La Tiza de Las Tablas, provincia de Los Santos. En el portal de su residencia tiene esparcidos retazos de cuero, cuchillos, un formón de madera, tijeras, alfileres y una lata de barniz. Con estos sencillos implementos, más la destreza y la habilidad de sus manos, diseña los calzados que han utilizado los panameños desde que se formó la República, hace más de un siglo. La maestría de su habilidad se revela en el trabajo detallado que ejecuta. Las sandalias pueden tener un aspecto rústico, pero son cómodas y prácticas. Diseña cutarras para niños, jóvenes y adultos, y lo más importante es que en su taller, los clientes siempre encontrarán sus tallas. Un cálido olor a cuero siempre recibe a la clientela que ha conquistado por el buen servicio que brinda. En su comunidad todos lo conocen, por eso es que cuando alguien quiere lucir unas finas cutarras, van hasta Calle Belén, atraviesan un callejón de tierra y luego entran a la residencia de Candelero. A menos que tenga un compromiso impostergable, Candelero siempre está en casa, trabajando sobre una mesa de madera, haciendo lo que más le gusta. Las cutarras las vende a precios módicos, que van de 12 a 15 balboas, y no es un trabajo que desarrolla por dinero, más bien lo hace porque cree, firmemente, que es el mejor calzado del mundo. Cuando llega un cliente, Candelero saca un lápiz y dibuja el contorno del pie en un papel, luego lo recorta y lo pega a un pedazo de cuero. Con una cuchilla hace la plantilla, luego le abre unos pequeños agujeros en puntos específicos y ensarta unas tiras que teje simétricamente. La plantilla se refuerza con caucho para que la pisada sea cómoda. En caso de que las sandalias sean para mujeres, utiliza una pieza de metal para grabar flores, mariposas y hojas en el cuero. Las cutarras, más que unas simples sandalias Las cutarras en Panamá tienen un sitio especial. En el corregimiento de Las Palmitas, distrito de Las Tablas, se realiza el Festival de la Cutarra, con el interés de promover la cultura que representa esta pieza, que se ha convertido en un ícono de la identidad santeña. Las cutarras aparecieron por primera vez en Panamá con la llegada de los españoles, quienes introdujeron la ganadería en las tierras de la península de Azuero. Los agricultores de aquel entonces, —probablemente todos indígenas— aprovecharon la nueva abundancia de cuero para fabricar un calzado cómodo y duradero que soportara la dificultad del trabajo campestre. Candelero añade que las cutarras cuentan una historia y representan al hombre de campo, de faena, aquel que se ganaba la vida en la huerta, arreando ganado, sembrando maíz, arroz y otros cultivos más. Tradición de familia En el caso de Candelero, el amor por el cuero viene de familia. Fue su padre quien le enseñó el arte de la talabartería. Es una tradición que ha pasado de generación en generación. El propio Candelero afirma que las cutarras lo han acompañado en todas las etapas de su vida. Fue lo primero que calzó de pequeño y lo único que cubrió sus pies cuando fue a la escuela. Para ese tiempo era común ir en sandalia al colegio. En su adolescencia y juventud la siguió utilizando y, en sus años mozos, también. Recuerda que la primera vez que diseñó unas cutarras tenía 8 años de edad. En ese tiempo se vendían a B/. 2.50 el par y, desde entonces, ha estado cociendo esta hermosa pieza que hoy forma parte del traje típico de Panamá. Este humilde artesano santeño no tiene redes sociales, ni tampoco quiere tenerlas. El mundo de la Internet no es algo que le preocupa, por eso tiene un celular que, únicamente, acepta llamadas. De las noticias se entera por la radio que tiene colgada en la pared. A lo largo de su vida realizó diferentes trabajos, todos informarles. Fue jornalero, ayudante en general y acordeonista, pero en ninguno tuvo la oportunidad de pagar un seguro social que le permitiera obtener una jubilación. Para la ministra del MIDES, María Inés Castillo, Candelero Villarreal es un ciudadano que hace patria y que requiere de la protección del Estado. “Los beneficiarios de este programa son personas adultas mayores que, en su edad económicamente activa, no lograron cotizar para su jubilación y que se encuentran en situación de pobreza o pobreza extrema” acotó la ministra Castillo.

Candelero Villarreal, el maestro del cuero que confecciona uno de los calzados más tradicionales de Panamá Leer más »

Nely María Vargas, la artesana que convierte el junco en hermosos sombreros

Si todo empieza con un recuerdo de la infancia, el primero que tiene Nely María Vargas es el de un sombrero de junco. La mejor escena del día en su infancia era cuando su madre se balanceaba en una mecedora a tejer. Ella se acurrucaba a sus pies para observar con detalle todo el proceso. Le fascinaba cómo su madre convertía la paja de una planta silvestre (junco) en finas trenzas. Luego, con la ayuda de una horma (molde de madera), les daba forma a esas trenzas hasta elaborar un hermoso sombrero de color amarillo. Aquella habilidad que tenía su madre le hechizaba. Así que inició practicando con las fibras que su tutora dejaba caer al suelo. Desde pequeña demostró que tenía ese don, la habilidad y la destreza en las manos para confeccionar sombreros. A los 5 años de edad, cuando debía de estar jugando con muñecas o a la pelota, ya había tejido su primer sombrero, el cual vendió por la suma de 5 balboas. Doña Nely, de 62 años y beneficiaria del programa Ángel Guardián del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), tiene su taller en un rinconcito de su casa, ubicado en el corregimiento de La Tiza, un pueblo de artesanos de la provincia de Los Santos, donde sus residentes, en su mayoría personas mayores, viven una vida modesta en sus casas hechas de quinchas. Hace nueve años, un tumor en la columna le redujo la movilidad a Nely en sus piernas. Para movilizarse debe utilizar una silla de ruedas. Fue desahuciada, pero sobrevivió al cáncer tras superar varias sesiones de quimioterapia. También superó un aneurisma, una isquemia y una trombosis. A pesar de su discapacidad, se niega a quedarse quieta en su silla de ruedas. Nely es tenaz, perseverante, decidida y una apasionada por la cultura. Ella no teje simples fibras de junco… teje cultura, herencia y tradición. Su hija, quien lleva con orgullo su mismo nombre, describe a su madre como una mujer aguerrida y luchadora, que ama cada minuto de la vida y que tiene una conexión especial con los sombreros. La orgullosa artesana santeña reconoció que confeccionar sombreros es su vida. Al paso aclaró que no lo hace por dinero, sino por puro amor. Aseguró que laborar una pieza es laborioso y consume mucho tiempo de trabajo. Puede tomar hasta siete meses, dependiendo de cuántas vueltas tenga el sombrero. “De que vale tejer rápido, si luego queda feo el sombrero, es mucho mejor tejerlo despacio, sin apuros. En este trabajo la paciencia lo es todo” Comentó la artesana La historia que guarda el sombrero de junco: El folclorista Olmedo Guillén explicó que el sombrero de junco era utilizado en las faenas de campo. “Era un sombrero de trabajo, que ayudaba a repeler el sol y el calor en los días donde los hombres se ganaban la vida en el ‘monte’, donde pasaban largas horas” destacó Guillén. Para el folclorista, esta hermosa artesanía es un símbolo de la cultura panameña y constituye uno de los accesorios folklóricos más antiguos en la historia de la República. Los beneficiarios del programa Ángel Guardián son personas que, por su discapacidad, no ingresaron al mercado laboral y requieren del apoyo del Estado para tener una vida con oportunidades, igual que todos. La ministra del MIDES, María Inés Castillo, indicó que la historia de Nely representa el rostro del programa Ángel Guardián, que está conformado por panameños luchadores y perseverantes, que cada día, a pesar de sus discapacidades, aportan al crecimiento, social, económico y cultural de este país.

Nely María Vargas, la artesana que convierte el junco en hermosos sombreros Leer más »

Katherine Luengo Hernández: “El factor inicial es inspirar y enseñar algo determinado a las personas”.

Raúl Rubio GuardiaPeriodista y escritorEspecial para www.lobuenosedice.com A los 23 años, Katherine Luengo Hernández descubrió su pasión por la escritura, luego de, como ella misma lo señala, leer empedernidamente, novelas históricas, las que eran sus favoritas, además de recibir un consejo por parte de una persona que le vendía novelas. Poco a poco, y con mucho esfuerzo, Katherine ha ido abriéndose campo en el mundo de los escritores, a pesar de no haber soñado con dedicarse a esta profesión, pero se lo planteó como una meta y ello ha marcado tanto un antes como un después en su vida. Katherine Luengo Hernández, de nacionalidad venezolana, y quien reside hace varios años en Panamá, nos concedió un espacio en su agenda profesional para darnos a conocer en qué se inspira a la hora de escribir un libro, qué significa para ella escribir un libro, además del legado que desea dejar en la literatura a fin de seguir inspirando a más gente a ser mejores personas, así como empatizar con otras realidades. En el caso de la novela histórica “La que un día fui”, me inspiró muchísimo mis novelas favoritas (“Dime quien soy”, de Julia Navarro, “Dispara, ya yo estoy muerto”, de la misma autora, “La casa de los espíritus”, de Isabel Allende), porque yo quería que mis lectores sintieran lo mismo que yo sentía al leer esas novelas, donde uno no solo empatizaba con otra realidad, sino también aprendías de la historia a través de los ojos de alguien más. Por esa razón esa novela es ambientada entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, en la Italia Fascista, donde Leticia se enamora de un judío Italiano. En el caso del libro “Arregla tu desastre interior y sé feliz”, me inspiró mi propia vivencia, dado que llegué a sentir que tenía un desastre en mi interior y la única que podía sacarme de allí, era yo misma. Por eso el libro no solo narra parte de mi historia, sino recopila toda la estadística, libros, psiquiatras y psicólogos que fueron interrogados por mi parte para no solo ayudarme a mi misma, sino a las personas que me leyeran. Para mi sorpresa, este libro fue el que más se ha vendido hasta la fecha, con más de 1000 libros vendidos en menos de 9 meses. En cuanto a mi próxima obra, ya escrita y próximamente publicada, me inspiró dar a conocer un hecho que sucedía en la Nigeria antes de obtener la independencia de Gran Bretaña en el siglo XX, de la que sabrán pronto. Y en el caso de la historia que escribí para la Antología de Romance “Un Amor en cada Estación”, me inspiré en la realidad de miles de personas que viven una existencia cómoda para su entorno, pero no para ellos mismos, dado que la protagonista se pregunta si realmente es feliz haciendo lo que hace y si no hay nada más allá y cuando llega un muchacho a preguntarle por primera vez estas cuestiones, el mundo se le viene abajo, para que ella pueda volver armarse. “La que un día fui” va dirigido a un público mayor a 16 años, por contener escenas fuertes de guerra, de violencia de género, sexuales. Con esta novela me llevé una sorpresa grata, ya que al escribirla pensé que gustaría más a un público mayor a 40 años por ser histórica, pero la realidad fue distinta. Las que más están interesadas son las mujeres menores a 25 años, en especial las muchachas menores a 20 años. “Arregla tu desastre interior y sé feliz” lo escribí pensando en lo útil que sería leerla si tienes menos de 25 años, pero la realidad es que el público que más lo compra tiene más de 35 años y son de ambos sexos.La antología por ser de romance, está dirigida a mujeres menores a 30 años. En el caso de mi último libro, está dirigido a un público mayor de edad, por los debates morales que se plantean. -Hay que leer mucho del género que vas a escribir. Por ejemplo, si vas a escribir novelas de terror, debes leer novelas de terror. Si vas a escribir novelas históricas, debes leer novelas históricas.Esto es dado a que una vez entiendas la mentalidad del lector, serás un buen escritor. Así detectas lo que aburre de un escrito, qué llama la atención, cómo escribir para enganchar y qué definitivamente aburre. -Lo que no se agenda no se hace. Si esperas a tener la inspiración para escribir, nunca puede venir. Es mejor agendarlo como si fuera algo tan importante para ti como una cita médica, y aunque escribas una sola palabra, la destreza va llegando. -Una vez escribas tu libro, por favor, mándalo a corregir a un equipo profesional para que pueda ver la sintaxis, la ortografía, el diseño. Lo peor que puede haber en un libro, son errores de índole gramatical y como los escritores no somos perfectos, debemos asegurarnos de que nuestra obra salga pulcra porque es nuestro nombre el qué está en juego. Si hay que pagar, pues se hace. Es preferible eso a que te tachen de un mal escritor. Por último, te diría que disfrutes del proceso y que sepas que una de las cosas más fáciles que harás, será escribir. Lo verdaderamente retador, es vender, por lo cual, disfruta todo y siéntete orgulloso(a) de tu obra para que puedas transmitir eso más adelante. BIOGRAFÍAKatherine C. Luengo H. nació en Caracas, Venezuela, donde vivió los primeros 7 años de su vida, a partir de esa edad, estuvo en constantes viajes entre España, Nigeria y Venezuela dada la profesión de su madre (diplomática).En el año 2013, Katherine decide mudarse a Panamá e inicia la carrera de Derecho y Ciencias Políticas. En el año 2018 obtiene el título de Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas, con Mención Cum Laude, de la Universidad Católica Santa María La Antigua en Panamá (USMA) y en ese momento, decide cambiar de rumbo y se adentra al mundo financiero

Katherine Luengo Hernández: “El factor inicial es inspirar y enseñar algo determinado a las personas”. Leer más »

Panameña es galardonada por la región de américa latina en competencia global de las naciones unidas para mujeres emprendedoras

La panameña Karin Sempf, directora ejecutiva y fundadora del laboratorio educativo Innova Nation representará a América Latina y El Caribe en el “We Empower UN SDG Challenge”, competencia global que honra a las mujeres emprendedoras innovadoras que apoyan y logran los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de las Naciones Unidas a través de prácticas comerciales sostenibles e inspiran a otros a seguir su ejemplo. A la par, generan conciencia entre una comunidad global de partes interesadas sobre la valiosa contribución que las mujeres emprendedoras lideran de cara a la consecución de los ODS, pese a los obstáculos que aún enfrentan en los escenarios locales, regionales y globales. Sempf fue escogida por su compromiso con la cultura de innovación, sostenibilidad y emprendimiento en los niños y jóvenes de 8 a 18 años, a quienes dota del conocimiento, las habilidades y la confianza necesaria para convertir sus ideas en realidades. Con Innova Nation fomenta la creatividad, habilidades de pensamiento crítico y destrezas centradas en motivar y empoderar a la próxima generación de emprendedores, innovadores y defensores de la sostenibilidad. Sus programas han impactado las vidas de más de 10,500 estudiantes. Con la ayuda de más de 100 alianzas con socios estratégicos, han llegado a más de 90 escuelas e impulsado el desarrollo de más de 500 ideas innovadoras que impactan el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 4 (Educación de calidad), 5 (Igualdad de género), 9 (Industria, Innovación e Infraestructura). Junto a Sempf también fueron favorecidas con el galardón en sus respectivas regiones: África, Diana Mbogo, fundadora y directora general de Millennium Engineer, empresa social 100% fundada y liderada por mujeres que se especializa en energías renovables; Asia Pacífico, Andy Blair cofundadora de Upflow, compañía de investigación e innovación geotérmica; Oriente Medio y Norte de África, Menna Farouk, cofundadora de Dosy, que crea oportunidades de empleo para las mujeres y contribuye a reducir la congestión del tráfico y la contaminación, al tiempo que desafía los estereotipos sociales sobre mujeres ciclistas de scooters y bicicletas. De Europa y Norteamérica, Susan Blanchet, directora ejecutiva y fundadora de Origen Air, que se centra en producir purificadores de aire vivos eficientes y sostenibles utilizando plantas genéticamente modificadas que son 92 veces más eficaz para eliminar toxinas del aire, lo que tiene un impacto significativo en la restauración de la calidad del aire. Tras obtener el primer lugar en sus respectivas regiones, éstas cumplirán una agenda académica y de encuentros de alto nivel en la 78ava Asamblea General de las Naciones Unidas, del 17 al 23 de septiembre, que se desarrollará en Nueva York, EEUU.

Panameña es galardonada por la región de américa latina en competencia global de las naciones unidas para mujeres emprendedoras Leer más »